jueves, 27 de marzo de 2014

HIPÓTESIS PLANETARIA EN LA AFINACIÓN PITAGÓRICA: La belleza y el número como símbolo del Cosmos -el temperamento enarmónico- (Capítulo 8 ).

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SOBRE ESTOS PÁRRAFOS: Estatuilla de época Saita propiedad del Museo del Cairo (al que agradecemos nos permita divulgar la imagen) que representa a Imnhotep deficado, sentado en su trono, con el pliego de papiro. Narra la Historia que este sumo sacerdote, gran arquitecto y visir (schaty) del faraón Djoser (Zozyer ó Deyer), fue el creador y diseñador del complejo de Saqqara hace más de cuarenta y ocho siglos; por lo que se divinizó a Inmhotep en Egipto como dios de las artes y de las ciencias. Arquitecto y médico, músico y físico, matemático y astrónomo; fueron entre, otras las profesiones y conocimientos de este visir de Djoser, al que hicieron en el Nilo patrón del saber y de la creación artística o humanista (semejante a un Apolo unido a Asclepio, tal como lo vieron los griegos).
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Nunca podremos saber del todo si fue el verdadero Imnhotep uno o varios hombres; aunque más parece un sumo sacerdote que encabezó una escuela de arquitectos y de científicos que entre los siglos XXVIII al XVII a.C. revolucionaron las ciencias y las artes de Egipto (habida cuenta que se le atribuyen todos los adelantos habidos por entonces en el campo de la medicina, la astronomía, la arquitectura, la música y de todos los saberes). Este Visir que construyó Saqqara y que creó las pautas de la ciencia y de la investigación en el Nilo, también marcó el tamaño de "la medida sagrada": El Codo Real que quedó fijado por entonces en 522,67 centímetros.
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Una longitud que fue rectificándose en algunos periodos dinásticos, aunque apenas varió en tres milímetros desde su implanatción por Imhotep, y hasta su derogación en tiempos grecorromanos (de estos 52,26 centímetros, a unos 52,6 que valió en época de los Ptolomeos). Dos mil quinientos años durante los que el Imperio del faraón tuvo una misma metrología, lo que les posibilitaba no solo orientarse en el desierto sin perder las coordenadas, los conocimientos y la manera de medir heredadas. Sino también les sirvió para observar el cielo valiéndose de unos parámetros iguales; pudiendo interpretar los conocimientos milenarios y utilizar los santuarios -construidos en Codos Reales- para continuar tomando o confirmando los datos astrales.
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Fue Imhotep asimismo el que dicen "creó la música" y por lo tanto, el iniciador de la escala. Todo lo que hemos de interpretar ciertamente en el sentido pleno de la leyenda: Considerando que ya hacia el siglo XXVII a.C. los egipcios tenían conformada su armonía y su afinación, tanto como su teoría de la Música. Una teoría musical de la que nos habla Platón (Leyes, 657), quien describe aquel saber como una verdadera ciencia del sonido. Algo que hemos de considerar la fuente de la que bebieron decenas de siglos más tarde Platón ó Pitágoras, filósofos que visitaron, o vivieron, en el Nilo y que más tarde divulgaron el "dogma" de la Escala (tal como debía enseñarse en Las Casas de la Vida -a las que debemos considerar similares a "seminarios" donde se enseñaba los secretos de las artes y el saber egipcio-).
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En el caso de Pitágoras su biografía narra que militó en los templos faraónicos como novicio y que más tarde fue llevado por Cambises hasta Babilonia, donde completaría sus estudios sobre acústica y astronomía entre los mesopotamios. Un saber que importaría hasta su tierra natal, enseñándolo a sus discípulos, quienes actuaban de forma igual a los sacerdotes egipcios, sin divulgar "el secreto" (las fórmulas para afinar y sus técnicas de transporte sobre diferentes instrumentos). "Dogma" que finalmente fue descrito por Platón, partiendo desde obras de pitagóricos, como las de Filolao (que se sabe compra y hace desaparecer). Aunque también es cierto que Platón visitó Egipto, donde quizás pudo comprobar que el secreto de Pitágoras se escondía en el saber milenario del Nilo; algo que posiblemente le impulsó a difundirlo sin temor (pese a que sabemos sufrió represalias por narrar el llamado "dogma pitagórico", que consistía fundamentalmente en la técnica de afinar en doce tonos y siete notas, relacionando los intervalos musicales con las distancias y sínodos de los planetas).
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ABAJO: El autor de estas lineas (a la izquierda) en el Complejo de Saqqara creado por Imhnotep a expensas de su faraón Djoser. Como decimos, los edificios de este recinto -entre los que se encuentra la famosa pirámide escalonada- fueron hechos en una medida ya impuesta en su época, que se mantuvo casi de manera permanente en el Nilo, hasta la llegada de los Griegos. Un Codo Real cuyo tamaño establece Imhnotep con 52,266 centímetros (+/- 0,01%), que generaría el Codo Vulgar de 44,8 ctms. y que -como dijimos unos párrafos antes-, tan solo cambió unos dos milímetros durante más de dos mil años.
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Todo ello, junto al relato que explica como Imhotep creó la música, nos lleva a deducir que es en este tiempo cuando a su vez se crearía la Escala de tipo pitagórica. Una afinación que -como hemos visto- es de una sencillez absoluta en su resolución; bastando dividir por 3 un tono y multiplicarlo por 2, llegando así a crear las doce notas. Doce sonidos que parten de un hecho físico y natural, ya que estos doce tonos nacen directamente de la técnica utilizada para ir buscándolos. No pudiendo surgir de esa afinación, siete, ni cinco, ni diez notas -tal como hemos demostrado matemáticamente-; sino doce, que es el resultado de 3 y 4 en referencia a 2 (habida cuenta que se trabaja en 3/4 y 2/3 , en razón a 1/2).
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Por lo demás, hemos de pensar que tal como se mantuvo "la medida sagrada" durante más de veinticinco siglos en Egipto; hubo de mantenerse el dogma musical. Unos secretos y normas reguladas por doctrinas religiosas que impedirían cambios y que -de seguro- conformaban esa teoría que refiere Platón. Una ciencia de la música en la que relacionarían el Cosmos con los intervalos y su armonía (todo lo que aprenderían los griegos en el Nilo, para divulgarlo -muy posteriormente-).
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A) INTRODUCCIÓN ("lo bello y lo sublime" como origen de la existencia en la Antigüedad):
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1- Visión cósmica de los tonos:
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Habíamos visto que las siete notas se hubieron de interpretar como los siete planetas; partiendo desde un punto fijo e inmóvil (la inicial) del cual tomaban referencia para afinarlas. Tono primero que estaría representado comunmete por nuestro "hogar cósmico" (la Tierra) y equivaldría a nuestro "LA" (que hoy se suele tomar en 440 hrtz., aunque hay quienes actualmente lo varían -a 445-, con el fin de "alegrar" el sonido de los instrumentos). De tal manera, en estas filosofías que hereda y desarrolla Pitágoras -nacidas con absoluta seguridad de Egipto y Mesopotamia-; para hallar la Escala partimos desde una nota que se simbolizaría en la Tierra (fija). Tono inicial e inmóvil, alrededor del que girará todo el firmamento celeste (la escala de siete planetas). Tras lo que habremos de tomar un segundo punto central -el Sol-, para ir marcando los intervalos y así, regular y comprender plenamente los movimientos astrales: Sus solsticios y equinoccios, la duración del año, del mes lunar y de cuantos sínodos se producen (ya que las posiciones solares son las que principalmente marcan el calendario y los cambios en el cielo).
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Pese a ello, este "astro rey" también tendría movimiento en la Antigüedad, habida cuenta que muchos (no todos) visionaban el Cosmos teniendo a la Tierra su como centro. De lo que la segunda nota era ya "movible" conforme el primer tono (la Tierra); existiendo además un tercer elemento del Universo igualmente gozaría de órbitas constantes y que sería la Luna (que giraba entorno nosotros, por lo que no habría modificación en sus coordenadas). Siendo así y en un sistema en el que la Tierra permanecía en el centro, si queremos simbolizar los siete planetas en las notas de la escala, nos veremos en el paradigma de hallar qué significan los semitonos. Debido a que en la afinación pitagórica había verdaderamente siete notas "enteras" y cinco "parciales"; lo que hoy se denominan tonos y semitonos -que se marcan como teclas negras y blancas sobre el piano, aunque sin ningún sentido más que el de facilitar su pulsación (pues en nuestra afinación moderna no existen diferencias de intervalos)-. Por lo que pudieron pensar que los semitonos eran los cambios de órbitas de los planetas, ya que los ciclos de los astros y del Sol se observan muy alterados al considerarlos desde una Tierra inmóvil.
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Tanto, que cada seis meses nos veremos en la obligación de creer que cambian sus órbitas, girando de forma inversa (por nuestra traslación, al ver desde un punto opuesto el Cosmos). -Para entender lo que deseamos explicar, bastará con hacer girar el dedo alrededor de un pequeño aro y (posteriormente) darle la vuelta, mirando cómo la circunferencia descrita se invierte-. Siendo así, tan solo dos planetas de los siete -Luna y Sol- tendrían una órbita constante; ya que su giro se percibiría como igual y sin cambios durante los doce meses del año. Por cuanto pudieron ser concebidos como una sola nota; mientras el resto -Marte, Mercurio, Júpiter, Venus y Saturno- gozarían de dos órbitas (una de avance y otra de retroceso) siendo así simbolizados en dos notas (entera y semitono). Todo lo cual posibilitaría concebir nuestro MI y nuestro SI (que carecen de semitono correspondiente), como el Sol y la Luna. Frente a las otras cinco notas que tendrían un "dobletono" o doble órbita, y que debieron ser simbolizados en Marte, Mercurio, Júpiter, Venus y Saturno.

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BAJO ESTAS LINEAS: Codo Real votivo procedente de la tumba del arquitecto Kha (perteneciente al sepulcro TT8 de Tebas y propiedad del Museo de Luxor, al que agradecemos nos permita divulgar su imagen). De tiempos de Amenofis II, la "vara sagrada" contiene una escritura en la que reza que fue regalada al mencionado Kha, por el faraón y tras haber realizado una monumental obra. Es igual en su medida y divisiones a otra que para su uso en labores de construcción, también fue hallada en el sepulcro del mismo arquitecto, cuyas longitud coincide exactamente con la que apareció en la tumba de Maya, el tesorero de Tutankhamon. Todos estos Codos Reales referidos tienen más o menos -exactamente- 524,98 milímetros, que fue el tamaño del esta medida sagrada durante la etapa de la XVIII dinastía.
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2- La belleza y el Maat; la justa medida y la armonía como valor absoluto:
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Tras la exposición anterior, explicaremos de nuevo cuales eran las premisas técnicas marcadas por la "filosofía pitagórica", conceptos que -de seguro- aprendió el griego de Samos en el Nilo y en el Eúfrates. Unas ideas plenamente egipcias y mesopotámicas, que entendían el Universo como una temperación musical perfectamente medida y armoniosamente ajustada. Debido a ello, antes de entrar en el significado pleno de los "planetas y de las notas", hemos de dominar el sistema por el cual fueron hallando la armonía acústica. Todo lo que les llevó a comprender el Cosmos como una obra musical cuyo principio estaba en la afinación y en la consecución armónica de notas (como si fueran astros, creados y dispuestos sobre una melodía perfectamente compuesta). Escala justamente afinada que terminaron considerando una "alegoría" del Orden Cósmico.
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Para todo lo que partieron desde la esencia del número y de la medida (como principio de la creación divina); debiendo concebir el 1 (uno), como cifra inicial que marcaría "el todo" y que iniciaría lo absoluto. Entendiendo como "el 1", aquel tono primero que nosotros consideramos "LA" y que en Egipto seguramente era identificado con a cúspide de la pirámide, la piedra angular denominada por entones "benben" (hoy piramidón). Idea esta última que la profesora Syra Bonet expresa repetidamente, explicando que ha de unirse el nombre del arpa egipcia más importante (benben) con el de aquellas piedras también así llamadas, que coronaban las pirámides, marcando las medidas y los puntos de orientaciónes en los edificios más destacados. Siendo así, para comprender qué fue el Cosmos, el número y la música hace miles de años, primeramente hemos de enteder cómo el hombre antiguo -carente de recursos-, pudo sublimar en tal grado la belleza (del arte), que llegó a intuir lo infinito y lo inalcanzable en las distancias de las notas. Diferencias o proporciones que marcaban lo bello y lo sublime en el sonido, pero que milenios después Kepler pudo demostrar era una teoría de algún modo cierta; al hallar que en verdad el Universo cumple unas reglas de armonía semejantes a las de la música.
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Por lo que el "benben" egipcio podemos compararlo con nuestro "Big-bang", que en la filosofía física actual marca el inicio del Universo, partiendo desde un estallido. Aunque para los mesopotamios o los del Nilo, aquel inicio hubo de concebirse en este "1", o tono "primero"; posterior a la "Nada", dado que la nada se tenía como "el Caos". De ello, su problema filosófico debió intentar resolver por qué y cómo se produce este proceso desde la nada hasta la existencia. Un planteamiento que tuvo que ser igual al de nuestro tiempo y que actualmente se responde con una explosión desde la que nace el Cosmos (el Big-bang). Principio del Universo, que (de seguro) en unos siglos tendrá otros motivos y otras explicaciones; pero que en la Antigüedad se entendería como un proceso desde "el cero" (que no escribían) al "uno". O de la inexistencia (que no concenbían) a la medida, o desde la nada (que era el Caos) a la ponderación; pero sobre todo: Desde la oscuridad a la luz y del silencio al sonido. Pues todo aquello que no se podía escuchar, contar, medir ni pesar, no existía más que en la mente humana.
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Siendo así, el hombre como creador y como El Creador, era capaz de "concebir"; y de su "concepción" surgía la existencia -de sus ideas o pensamientos- . Por cuanto aquello que más le evocaba, que más le atraía, o cuanto más le elevaba; era el motivo del origen del "todo". Algo que quedaba demostrado de manera patente en de la propia vida, que se producía gracias a la atracción de la belleza corporal. Idea con la que podremos comprender el valor de diosas como la Maat egipcia; deidad de la belleza, de la proporción, de la medida, del número y de la ponderación. Diva que se representaba como una mujer joven de extrema beldad, practicamente desnuda y tan solo tocada en su frente con una diadema que sostenía una pluma. Pluma -o corona- que significaba que solo ese peso -esa insignificante cantidad ponderable-, se permitía como error hacia la perfección (del cuerpo o del alma). Tanto, que como hemos dicho repetidamente, el corazón del difunto debía pesar menos que esa pluma de Maat, para ser admitido en la Vida Eterna. Indicando ello que el muerto antes de llegar al Mas Allá debía haber perfeccionado su espíritu de tal modo, que distinguiera aquel peso de una pluma en los errores de la existencia. Sin haber podido confundirse o engañar siquiera esa cantidad en las balanzas del comercio o en sus apreciaciones y dictámenes (demostrando haber sido una persona justa, en la vida, en las transacciones comerciales, o en las artes y las ciencias).

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BAJO ESTAS LINEAS: Relieve representando a la diosa Maat en el conjunto de Deir el Medina dedicado a esta diva, dentro del templo de Hatsepsut (agradecemos a la institución Deir el Medina-Hatsepsut nos permita divulgar la imagen). Observemos la bellísima mujer que representa a Maat, tocada con tan solo una pluma y semidesnuda; tras ella una balanza sobre la que se pesa un vaso canopo con el corazón de un difunto; indicándonos que está mediando en el Juicio de Osiris. Dictamen en el que la víscera (que en vida había regulado las pasiones del difunto que pretendía salvarse), debía pesar menos que la pluma de Maat. Un tocado tan ligero y un veredicto tan serio, indicaba que la justicia máxima y la buena ponderación había presidido la existencia del fallecido. Siendo aquella diosa la que presentaba y acompañaba al muerto en el jucio, la expresión máxima de la medida y del peso exacto y perfecto; diva de belleza y de la creación. Una creatividad que en el arte había de basarse en esa justa medida y ponderacíon, que marca el camino de la belleza; pero que en la vida surgía simplemente a través de la atracción física, sentida al ver seres como esta Maat. 
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Acerca de la buena conservación de las medidas (en las artes y las ciencias) serían juzgados los sacerdotes; pues un error de mínima importancia, podría provocar tremendas equivocaciones en los cálculos astronómicos, alterando los conocimientos sobre el Universo. Al igual que una adulteración en sus estimaciones acerca de las horas o las fechas, serían motivo de que se perdieran las caravanas (ya que quienes las guiaban o marcaban sus rumbos en el desierto, habían de fijar las coordenada astronómicas de manera exacta). Por todo cuanto una imperceptible incorrección el "la medida o el número" que los templos no anotaran (o percibieran a la perfección), serviría para sembrar el caos en Sociedades como la egipcia o la mesopotámica -que precisaban cruzar las arenas, conocer con exactitud el día y la hora, o marcar los ciclos calendáricos y astronómicos con suma precisión (por motivos religiosos, pero sobre todo para procurar no perderse y conocer el rumbo, las fechas o los tiempos)-.
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Todo lo antes dicho nos enseña ese valor de Maat, diosa de la perfección, de la medida y de la belleza; una diva -que como una Venus-, conseguía crear (engendrar) gracias a que sus proporciones y medidas corporales eran perfectas -con las que atraía al hombre, originándose así la vida-. Una diosa que no solo era una Afrodita, pues en Egipto aquella belleza del cuerpo, no tendría simplemente un sentido físico; sino que en ella se comprendía cual era el significado de la "medida exacta", del "peso justo" y -por lo tanto- del propio "número". Ya que aquella beldad corporal propiciaba que la vida se generase y se iniciase (a través del atractivo sexual). Un principio de belleza del Maat que debió ser concebido igual al de la música, donde por medio de una armonía melódica se llegaba a componer algo sublime. Tal como sucedía en los edificios, cuyas medidas mostraban la importancia de la proporción en cuanto puede hacer el hombre. Lo que nos demostaría cómo el principio del "todo" estaría en lo bello y lo sublime; una idea desde la que partirían para ir estudiando igualmente qué había detras de aquello bonito y armónico en la arquitectura, en la pintura y escultura; y -sobre todo-, en la música.
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Siendo así, iniciándose desde esta idea que deseaba estudiar las fórmulas matemáticas, los números y las medidas que se escondían detrás de la belleza, o de lo sublime en el arte. Fue cómo en Egipto, en Mesopotamia y más tarde en Grecia, analizarían los comienzos de la existencia y del Universo. No desde algo tan "simple" como una gran explosión (Big-Bang), sino partiendo de una inigualable belleza ante la cual el hombre (como animal y como ser divino) no podía resistirse. Al ser atraido "El Ser" (denominado hombre-demiurgo, hombre-dios etc) por aquella creación musical, arquitectónica o escultórica; que como la diosa Maat -desnuda y perfecta- nos "llamaba" a crear o procrear, haciéndose imposible no acudir hacia ello. Partiendo la comprensión de la existencia desde este punto, en el que el humano es desbordado emocionalmente por la belleza y prefiere entregarse a lo que le supera. Este motivo que genera la vida, para los antiguos hubo de ser el principio creador también del Cosmos, por todo cuanto el estudio de las proporciones de la armonía era esencial, para comprender el inicio y el sentido propio del Universo.

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BAJO ESTAS LINEAS: El juicio de Osiris, pintado por mí desde un papiro antiguo. El difunto espera el veredicto mientras Anubis (bajo el tribunal de los dioses) pone en la balanza el corazón del fallecido, midiendo que no supere el peso de la pluma de Maat.
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3- El "número" como un hecho concreto y principio creador:

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Por todo cuanto deberemos entender estas filosofías o creencias que concibieron la Escala Musical como el principio del Universo; partiendo de la consideracón en que la armonía y las proporciones eran semejantes en el Cosmos, en las artísticas y en aquellas que nos "llamaban a crear la vida" (la belleza corporal y en especial la femenina). Tanto que en su búsqueda de medidas y síntesis numéricas -para poder explicarse por qué una persona era bella-, generaron un sistema con arreglo a unas normas matemáticas; cánones que fueron usados por los griegos de época Clásica y por cuantos también heredaron o reavivaron aquella filosofía durante El Renacimiento. Pero cuyos orígenes hemos de buscarlos en Egipto y en Mesopotamia, donde el peso, la medida y la perfección, era la norma absoluta y la regla de iniciación al mundo sacro. Ello porque en el estudio de esas constantes matemáticas se hallaba el secreto del por qué un edificio era bello, una escultura o pintura estaba bien realizada, o la música resultaba atractiva y sublime.
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Todo lo que decimos anteriormente, puede explicarnos la razón de una pirámide, como ideal de la belleza del número o del misterio de la vida que residía en gran parte en la triangulación. Un triágulo que incluso llegaba a nacer de forma natural el púbis (más concretamente el femenino desde el momento de la fertilidad) y que era la clave de la trigonometría -en especial esférica, que se resuelve por medio de esa figura-. Trigonomietría gracias a la cual pudieron medir y repartir las tierras, a través de los agrimensores; tanto como orientarse y calcular las horas, o las coordenadas en mitad del desierto. Pero sobre todo, una ciencia matemática que sintieron cargada de misterio y de belleza, puesto que el número se llegaría a entender como una palabra, por lo que eran capaces interpretar y de crear ciertas cifras concebidas como verdaderos poemas.
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Pues -tal como recientemente he escrito en otros artículos-, cualquiera que haya vivido en una sociedad oriental o en una civilización antigua (como en mi caso, es Japón) comprenderá que la cifra ha desvirtuado el valor del número. Ya que no es lo mismo "1" que "uno" o que "el primero"; ni "2", que "dos", o que "el segundo". Unos conceptos que en nuestra cultura tan solo podemos percibir en casos como este de los ordinales, aunque en las antiguas civilizaciones -que no escribían con cifras-, se puede ver en todos y cada uno de los numerales. Bastando vivir un tiempo en Japón para comprender que la cifra ha desvirtuado el concepto de la matemática hasta una abstracción absoluta, sin tener en cuenta que no es lo mismo "una" cosa, que "un" día, a "un" hombre, o que "un" premio.
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Para un occidental esta última frase le resultará absurda, quizás pensando que en nada puede afectar a un matemático concebir el número de manera concreta o abstracta. Ante lo que le diremos que ello es un dato imprescindible para el entendimiento de las culturas antiguas, tanto que la llegada de la cifra (el número escrito que traen los árabes a Europa) supone un cambio y una revolución semejante a la creación de las calculadoras. Y dado que no es lo mismo realizar matemáticas sirviéndose de una computadora, que desarrollarlas de cabeza y con cuentas; se podrá comprender por qué el número escrito tal como hoy lo manejamos, transformó nuestra filosofía hasta llegar a hacernos incomprensible teorías como la pitagórica.
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El hecho de que nosotros digamos "uno" o "un" para todo -conceptos, objetos, personas o animales- produce a los japoneses una extrañeza semejante a aquella que podemos sentir cuando vemos que ellos denominan "huevos" (tamago) a lo que nosotros llamamos tortilla (sin observar que ha sufrido un proceso de transformación). Por lo que si uno confunde "los huevos" con "la tortilla" (en España), le pasará lo mismo que cuando creemos que "1" es lo mismo que "uno" ante las culturas milenarias; ya que no entenderemos más números que los abstractos. Momento en el que seremos incapaces de comprender una matemática fáctica. Sistema matemático que es de uso y no de comprobación abstracta, por el cual a través de trucos o métodos físicos, se puede llegar a averiguar las ecuaciones, los números claves y las resoluciones de problemas; sin ni siquiera conocer su explicación matemática. Todo lo que nos parecerá absurdo hasta que nos enfrentemos a un hombre con un ábaco; capaz de calcular cualquier cantidad antes que nosotros lo hagamos con una computadora. Ello porque la concepción del número en su civilización ha seguido siendo concreta y no abstracta, lo que les permite representar las cifras sobre cualquier cosa (objetos, cuentas, alambres o piedras) y "jugar" con ellas hasta poder sumar, restar, multiplicar o dividir; con mayor velocidad que una calculadora.
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Muy por el contrario, cuando los occidentales nos enfrentamos al ábaco, normalmente somos incapaces de darle el uso debido -al menos al comienzo-; porque para nosotros "uno" es "1", en sentido abstracto y absoluto. De tal modo, para calcular sobre aquella cifra, ha de escribirse o mentalizarse, y tras ello, comenzar el resto de operaciones a llevar a cabo de un modo técnico. Algo que no sucede en el "método fáctico" matemático, un sistema que defiendo como el existente en el mundo antiguo y entre las civilizaciones milenarias. Puesto que es mi teoría, la de que otra matemática hubo (la fáctica); un saber que llega a soluciones sin necesitar planteamientos y sin nisiquiera conocer la explicación científica de aquellos problemas que resuelve.

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BAJO ESTAS LINEAS: De nuevo y junto a la Pirámide de Saqqara (obra de Imhotep), la explicación simple de cómo hallar "pi" y "fi" sin precisar de conocimiento alguno matemático. En un caso, trazando un círculo con cuerdas y midiendo el perímetro para dividirlo por el diámetro, obteniendo un número muy cercano a "Pi" (+/- ≈ 3,141592654...). En el segundo, realizando un triángulo de "1" y "2" en ambos catetos (cuya hipotenusa es Ѵ5); midiendo y dividiendo el cateto "a" sumado a la hipotenusa, por el cateto "b"; cuyo resultado será +/- ≈ Fi (1,618033988...).
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Para conocer qué entiendo por matemática fáctica y qué propongo como teoría propia para solucionar y explicar el mundo científico en Egipto y Mesopotamia; hace días expuse un ejemplo de como encontrar "pi" simplemente trazando un círculo sobre la arena (valiéndose una cuerda y dos estacas atadas a sus extremos). Siendo así, bastará con clavar uno de los palos y luego ir girando alrededor, tensando la soga en la otra punta, mientras dibujamos con el del final, la circunferecia que este describe. Posteriormente bastará con medir ese círculo trazado, dividiéndolo por el doble del tamaño de la cuerda para tener un "pi" bastante exacto. Otras cifras como "Fi", vimos que se hallaban de manera muy parecida, simplemente trazando el primer triángulo irregular (cateto "a" 1; cateto "b" 2 y cateto "c" Ѵ5); tras lo que dividiendo la suma de un lado y su hipotenusa, por el otro cateto, tendremos "fi". Es decir: (a+h):b = (1+ Ѵ5):2 = 1,6180339... . Una cifra que hasta fines del Renacimiento no se logra razonar; lo que consigue Michael Maestlin (maestro de Kepler), quien la definirá exactamente como (1/2) + (Ѵ5:2).
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Por todo cuanto expusimos, las raices cuadradas se podían hallar de un mismo modo y simplemente dibujando o trazando cuadrados sobre las arenas del desierto; siendo muy fácil comprender el resultado aproximado de la "Ѵ2", para lo que bastaría dibujar un triángulo perfecto, cuyo lados fueran igual a 1 (codos, varas, o estadios); siendo la hipotenusa el valor de esta raiz cuadrada de 2 -que muchos consideran no pudieron resolver en la Antigüedad-.

Ello, a su vez haría concebir una magia en números a los que se asignaría un carácter sagrado; teniendo suma importacia aquellos que relacionasen la matemática (fáctica) con los ciclos del cielo, o con la vida cotidiana. Algo que habían asumido en el Mundo Antiguo, tal como demuestran sus religiones y sus cultos a determinadas cifras -por nejemplo al tres, al seis, siete o el diez y el doce-. Considerando quienes no abstrayeron la cifra, que el número pervivía y vivía dentro del hombre, de la Naturaleza y del Cosmos. Una idea que realmente diferencia al pensamiento Occidental de hoy al de las culturas milenarias, ya que en nuestra civilización el número es algo artificialmente creado para contabilizar o medir (una herramienta; identificando así las cifras con el número). Mientras en estas civilizaciones milenarias o asiáticas, el número existe por sí mismo y es anterior al pensamiento. Tanto, que en el interior del Cosmos se halla, como un misterio o -tal como decía Newton-, "como el alfabeto con el cual Dios ha escrito el poema del Universo". Por lo que el encuentro de las claves numéricas del Cosmos, relacionaría la armonía universal con otras verdades ocultas en de la vida. Todo lo que ha de mostrarnos hechos tan excepcionales como el de que la armonía musical tenga plena relación con la de los astros (motivo que llevó a Kepler y a Newton a poder generar sus teorías).
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Pese a todo, la existencia del número por sí mismo; para los egipcios se demostraría en hechos tan patentes, sencillos y fehacientes, como el de que la base mejor para el cálculo matemático es de diez; razón por la cual el hombre tendría diez dedos (con los que se sirve para contar). O que el principio de la geometría (del segundo plano) esté en el triángulo y en el tres, al igual que la creación de una nueva vida es la unión de tres (el hijo que nace de dos padres). Tal como la posibilidad de una nueva geneneración se produce cuando el vástago se une a otra persona, naciendo el nieto, para lo que se precisan cuatro; como cuarto es el plano de la cubicación y tercera su dimensión. Esos hechos tan simples, unidos a los ciclos del cosmos, concederían a las cifras un carácter tan sagrado como universal. Todo lo que podemos entender si pensamos por ejemplo que la Luna tiene un sínodo cercano a los veintiocho días (en mareas), iguales al periodo común de fertilidad en la mujer; identificándose así en las religiones antiguas Luna y Madre. Mientras el año del Sol era concebido como los 360 grados de la circunferencia; por los días que tardaba en dar un giro completo, a los que sumaban cinco días epagómenos o festivos que marcaban el final del año (llamado entre los romanos Saturnales y entre nosotros "natales").
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Finalmente, una serie de cifras tendrían carácter sagrado por su utilidad -como el 6 y 7, el 10 y el 12, ó el 3- ya que servían fundamentalmente para el cálculo de cuanto precisaban saber. Algo que podemos entender si comprendemos que la fórmula más común de comprender "Pi" en Egipto era "veintidós séptimos" (22/7= 3,142857...) -tal como reflejan sus edificios-. Siendo francamente fácil multiplicar así por "Pi", bastando con hacerlo por tres y por 1/7, y sumando ambas cantidades.
Es decir -por ejemplo-: Para multiplicar 247 por un "pi" = 22/7; se haría.
(247 · 3) = 741 // y (247 : 7) = 35,2857.. // (741+35,2857...) = 776,2857....
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Un resultado que mucho se acerca al verdadero que es 775,97338... y que se puede obtener de cabeza, bastando para ello simplemente saber dividir cualquier cifra en 7; para todo lo que resultaría imprescindible dominar a la perfección una tabla de fracciones del 7 (que es ciertamente fácil, ya que presenta una periódica sencilla en el resto). Lo que puede demostrarnos por qué un número como el 7 se ha tenido a lo largo de la historia como mágico, sagrado o misterioso. Procediendo además su carácter mísitico de regular los días de la semana, que se relacionaban con los ciclos lunares. O al ser -a su vez- la cantidad que se otorgaba a los planetas y a las notas musicales (pese a que muy claro está que el Sol no sea ningún planeta).
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Otras cifras como el 3, tuvieron una igual procedencia, naciendo su sacralización de la utilidad del triángulo; al igual que el 12 se idealizaría por ser una base altamente fracionable (habida cuenta que 12 se puede dividir por 2, por 3, por 4, y por 6 -teniendo un resto muy cómodo al partirlo por el 5, el 8 y el 9-; mientras 10 solo es divisible por 2 y por 5, dejando restos muy inexactos). LLegado a este punto, y una vez entendido de algún modo de dónde pudo originarse la teoría del número sagrado, procedemos al análisis de la armonía musical, tal como la veían: Unida a la cósmica y a los ciclos planetarios.
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BAJO ESTAS LÍNEAS: Miguel Maestlin, en un grabado de su época. Fue este profesor de matemáticas de Heidelberg, el principal maestro de Kepler y quien a fines del siglo XVI determina por primera vez que "Fi" equivalía a (1/2 + 1/2 de Ѵ5). Un número ya sagrado entre los egipcios; tanto que se contiene en la Gran Pirámide de Keops, al dividir la catenaria por su base (exactamente el "apotema : 1/2 de base"). También incluido en las proporciones del Partenón; se explica en "Los Elementos" de Euclides y en gran parte de la filosofía del Renacimiento, sin que nadie hubiera dado con la clave de que correspondia simplemente a {0,5+(Ѵ5:2)}. Un hecho más que demuestra la existencia de una matemática fáctica capaz de encontrar las claves y utilizarlas, sin conocer el medio de explicarlas. Ver cita (1).
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B) PARTE SEGUNDA. Visión de las notas como planetas:
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1- La afinación actual y sus problemas filosóficos:
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Decíamos en nuestro pequeño estudio sobre temperamentos publicado hace años por la Fundación Joaquín Díaz (Creación, temperación e improvisación) (2) que: "La escuela pitagórica, y las posteriores escuelas filosófico-científicas, fueron creando distintos y alternativos medios de ir "reajustando" estas Escalas. Pero todos parten de este sistema que fue el más sencillo y, sin lugar a dudas, originó las que siguieron. De entre las posteriores, la afinación más conocida fue la pitagórica "henarmónica" (o enarmónica), que parece se crea tras la desaparición del Maestro de Samos, durante los siglos V y IV aC (atribuyéndose a sus discípulos, Terpandro de Lesbos, o bien a Arquitas de Tarento). Este segundo tipo de temperación pitagórica con "henarmonIa" fue la que dominó en la música y la más utilizada hasta bien entrado el Renacimiento. Básicamente nace del mismo proceso, aunque para el cálculo de los semitonos divide por 3 en vez de multiplicar. Es decir que en el ejemplo puesto y que seguimos, el "SI" se encuentra multiplicando por 3 en "MI" 12 veces (y al dividirlo por 2 sucesivamente otras tantas). Pero en la henarmónica se halla dividiendo "MI" por 3; y tras él se encuentran todos los semitonos, dividiendo de igual manera por 3 (y multiplicando por 2), es decir, a la inversa. Esta afinación ya hemos dicho que fue la que más prevaleció hasta la modificación de la música en escalas progresivamente reguladas, "derogándose" con el descubrimiento de la Escala Bien Temperada (que es casi la que modernamente usamos).
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En la hoja adjunta (imagen bajo estos párrafos), tenemos una tabla de correlación de longitudes en afinación "enarmónica", junto a la pitagórica y la Igualmente Temperada. El diapasón "Bien Temperado", nace de los intentos de los músicos renacentistas por crear un método de templar instrumentos progresivamente regulados, idea que parece ser que comenzó en España a la vez que en la Italia renacentista. Concretamente uno de sus iniciadores fue el músico español Bartolomé Ramos Pareja (1440-1491) que mientras ejerce de profesor en la Universidad de Salamanca, crea una sistematización para solucionar la división de la escala en 12 intervalos iguales y progresivamente aumentados (expuesto en su tratado De Música práctica publicado en Bolonia en 1482). Pero según Goldáraz Gainza (3), se puede afirmar que el primero en resolver de forma casi exacta la temperación igual (la Bien Temperada), fue Francisco de Salinas (1513 1590) . Pese a todo, será el matemático Simón Stevin (1548-1620) quien descubre el valor de la raíz doceava de 2, y con ella se llega a poder dividir la escala en 12 tonos regular y progresivamente igual templados (4). Este descubrimiento del valor de 2 elevado a 1/12 resuelve la ecuación para un igual temple, ya que siendo lo que vale la Octava = 2 ; y siendo 12 el total de notas.(recordemos que si un "MI" estaba en el 330 mm. y el siguiente hay que buscarlo en 330 x 2 = 660 mm.). Aplicando la fórmula 2 elevado a 1/12 = 1,059463094... (número que se denomina "Lambda"), llegamos a hallar su progresión regular perfecta. Bastando multiplicar cada nota por "Lambda" para hallar la siguiente
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"Muy importante es comprobar la citada tabla de hoja adjunta 1 y ver lo similares que son (al oído y en sus distancias), las pitagóricas y la Igual Temperada, pese a dos mil años de distancia histórica. La afinación que ahora usamos es "perfecta", desde el punto de vista acústico (como demuestra su gradual templado), pero tiene el grave problema de ser "falsa" desde el punto de vista filosófico y matemático. Ello nos atrevemos a afirmarlo, ya que no responde a ningún principio de armonía ni equilibrio que pueda explicarla física y matemáticamente, sino que nace de un simple sistema técnico. Por su parte, carece de semitonos, porque todos los intervalos son iguales. Es decir, que en nuestra opinión, en la igual temperada que hoy usamos, ni siquiera se comprende por qué hay doce notas. Así, si deseamos hacer de igual modo una escala de diez tonos, bastaría con aplicar la ecuación de 2 elevado a 1/10 = 1,071734..., e ir multiplicando así diez veces una nota para hallar el valor de las restantes. Este "sistema igual", rompe con la razón filosófica que desde el pitagorismo explicaba que la temperación se producía de forma natural en la Física y el Universo. Forma natural existente en las leyes físicas de armonía y equilibrio que parten de dividir o multiplicar el sonido por 2 y por 3. Un hecho tan sencillo como real, algo que se puede demostrar con un cordel o una barrita, sin necesidad de cálculo alguno y de manera física. Todo ello es imposible en la afinación Igual Temperada actualmente en uso; que nace de un número irracional y se basa en el logaritmo de 1 dividido por 12, sobre una longitud con valor 2".

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SOBRE ESTAS LINEAS: Tabla de afinaciones Pitagórica, Enarmónica y Bien Temperada. Las diferencias o distancias en intervalos entre unas y otras vemos que son apenas imperceptibles, aunque el oido las distinge perfectamente (tanto como el sentido de aquellas Escalas es plenamente distinto -desde el punto de vista científico y filosófico-). En primer lugar, tenemos la clásica de Pitágoras, que parte tan solo del principio de "Fi" aplicando 3/2 en cada sucesión. Es decir, multiplicando cada tono por 3 y luego dividiéndolo por 2, sucesivamente hasta llegar a encontrar los doce. En algo se diferencia la Enármonica, que se atribuye a Arquitas de Tarento o bien a Terpandro de Lesbos (discípulos aventajados de Pitágoras); ya que se basa en ir encontrado las seis primeras notas multiplicando por 3 el tono inicial (y dividiéndolo por 2). Tras lo que buscará los semitonos invirtiendo el proceso: Dividiendo por 3 el tono primero y multiplicándolo por 2 sucesivamente.
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Esta segunda afinación me llevó a entender y concluir que como identificaba los siete tonos con los siete plenetas, las cinco notas que tenían semitonos (correspondientes a nuestro FA, SOL, LA, DO y RE), pudieran haber sido vistas o concebidas como aquellos planetas que tenían dobles órbitas (por quienes creyeron que la Tierra permanecía inmóvil). Puesto que al observar el firmamento partiendo de que un centro del Universo en nosotros; su análisis bajo esta perspectiva obliga a pensar que Marte, Mercurio, Júpiter, Venus, Saturno (e incluso el Sol), invierten sus órbitas -o las modifican-. Habida cuenta que de otro modo no puede explicarse por qué cuando la Tierra se encuentra en el sentido opuesto (el otro lado del equinoccio o del solsticio), aquellos planetas se ven girar de forma inversa -adelantando o atrasando sus sínodos-. Siendo ello lo que seguro desearon interpretar o simbolizar con la nueva afinación enarmónica, que encontraba de manera inversa los semitonos. Unas notas intermedias y con un valor menor, que se interpretarían como estos cambios en las órbitas de los cinco plenetas (que modificaban sus sínodos al onservarse desde una Tierra inmóvil).

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BAJO ESTAS LINEAS: Portada del Libro del profesor Javier Goldáraz Gaínza, sobre AFINACIÓN Y TEMPERAMENTOS HISTÓRICOS. Una de las mejores obras que se han publicado sobre el tema en nuestro idioma, es a su vez didáctico y muy concreto en sus exposiciones. A él nos referiremos de continuo en nuestros estudios sobre "temperación", habida cuenta que sus planteamientos son tan sencillos como claros y bien documentados, para llegar a comprender lo que fue la historia de los temperamentos a lo largo de los tiempos.
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Afinaciónes pitagóricas y los planetas:
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Por cuanto hemos ido exponiendo, si deseamos resolver esta mecánica celeste con nuestro planeta inmóvil, habremos e pensar que hay dos ciclos en algunos astros que al observarse así desde la Tierra, parecen cambiar en sus órbitas. Ello fue lo que pudieron intentar entender en los semitonos; todo lo que se explicaría mejor por qué pretenderieron hallarlos en sentido inverso -cuanto los equipararía totalmente a los cuerpos celestes-. Separando aquellos que veían un solo ciclo (Sol y Luna), de los otros que se observaban con dos tipos de sínodos. Por lo que el Sol solo tendrían un sonido, nota y órbita; siendo el punto desde donde comenzaría todo (el "SI" o el "MI" primeros). Algo similar correspondería a la Luna, semi fija y cuya órbita no cambiaba, que podemos considerarla en "SI" (o quizás "MI") sin doble tono. Tras ellos, se sucederían el resto de los planetas (LA,RE,SOL,DO FA), que tenían un modo natural y otro sostenido (DO#,RE#,FA#,SOL#,LA#) y que creemos hubo de entenderse como las "dos órbitas" que describían en el recorrido celeste.

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Volviendo a la idea inicial y al fragmento que analizamos del Timeos, en que dijimos como Platón, en la conformación de la Escala, tenía una visión de 5+1 y 6+1 notas (siendo "1" la inical o tono primero) (5). Aunque esta forma de enteder el Cosmos nos pudieran resultar tan extraña como ajena al texto; se correspondían con las últimas corrientes matemáticas y filosóficas de su época. Así, si durante el tiempo del genio Pitágoras los músicos afinaban encontrando las notas en modo de Quintas y como antes hemos expuesto (más tarde estudiaremos sus longitudes, progresiones y el valor numérico). Tras el maestro, y en el siglo de Platón (el V a.C.) se rectificó esta temperación y se creó una afinación mas armónica. Esa nueva afinación se denominó el Temperamento Enarmónico (enharmónico o henarmónico), y su imposición se atribuye a los discípulos de Pitágoras. Pese a darse este origen a la nueva forma de hallar la Escala, Platón -sin citar ni a unos ni a otros-, la describe con precisión en el Timaios. Para entenderla y comprender su diferencia con la pitagórica antigua, que hemos visto antes, vamos a explicar de nuevo su base. Pues la Enharmonía parece que resuelve mejor las distancias, al crear una afinación en la que sus intervalos se aproximaran mas a un doceavo (raiz doce de 2 ó dos elevado a 1/12), y para ello, parece que lo mejor fue ese sistema ya descrito de obtener cinco notas en una escala ascendente y seis en una descendente. Pareciéndose más a una progresión sucesiva en el diapasón (al multiplicar por 1/12), por lo que su sonido era más armónico.Todo lo que explicamos con mayor deteniento en los siguientes párrafos:
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Anteriormente, cuando hemos explicado la Afinación Pitagórica antigua (que parece absolutamente egipcia) habíamos visto que bastaba partir de una nota e irla multiplicando por Quintas (2/3). Pero, al parecer, los sonidos de esta escala son un tanto desajustados, por lo que deciden los discípulos de Pitágoras la correción de esa afinación y la resolución de la Enharmonía (ello, al menos, es lo que cuenta la Historia). De tal manera, al nuevo ajuste se realizó de forma muy sencilla y como hemos explicado: Obteniendo las cinco primeras notas en sentido ascendente y las seis siguientes en el descendente (que unidas a la inicial suman las doce). Para una mejor comprensión, veámoslo en ejemplo:
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CINCO NOTAS ASCENDENTES:

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("MI") , "LA , "RE" , "SOL" , "DO" , "FA"

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1·····2····3······4·······5······1·····2·····3·····4·····5·······1······2····3·····4·····5······1 ·······2
-------------------------------- ------------------------------ ----------------------------

MI - FA - FA# - SOL - SOL# - LA - LA# - SI - DO - DO# - RE - RE# - MI - FA - FA# - SOL - SOL#
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3·····4·····5·····1···· 2·····3···4······5···1 / ( 2·······3······4·······5····1)
LA - LA# - SI - DO - DO# -RE-RE# -MI-FA / (FA# -SOL-SOL# -LA-LA#)

------------------ ------------------------- / (-------------------------------12ª)
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SEIS NOTAS DESCENDENTES (sentido opuesto):
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("MI") , "SI" , FA# , DO# , SOL# , RE# , LA# , ("MI")

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1ª--------------------------7ª--------------------------8ª--------------------------9ª--------------------------10ª--------------------

1····2····3·····4·····5···1··2······3····4··5·······1······2···3···4····5····1······2····3··4·····5····1········2······3······4···
MI-RE# -RE-DO# -DO-SI-LA# -LA-SOL-SOL# -FA# -FA-MI-RE# -RE-DO# -DO-SI-LA# -LA-SOL# -SOL-FA# -FA-MI-RE-
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RE#-DO# -DO-SI-LA- (LA#-SOL# -SOL-FA# -FA) -MI
11ª-------------------------12ª / (--------------------------------6ª)
5·····1·····2····3···4····5···1 / (2····3········4·····5······1)
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BAJO ESTAS LÍNEAS: Organo de Salinas en la catedral de Salamanca (institución a la que agradecemos nos permita divugar la imagen). Tal como afirma Goldáraz Gaínza, fue este músico que vivió durante años en Italia, quien resuelve casi de forma definitiva el diapasón "Bien temperado" en una regla muy cercana a la raiz doceava de 2. Su obra musical (de la cual tristemente no ha quedado nada, pues al ser ciego no pudo escribirla), debió de ser una de las joyas del Renacimiento, tal como la describe Fray Luis de León en su poema. Aunque su "sistema perfecto de afinación" si ha llegado hasta nosotros, transcrito por sus discípulos, y cuya base armónica en dibujo recoge precisamente la portada del libro de Goldáraz -arriba incluido-. Tristemente, pese a ser la teoría de Salinas practicamente la resolución final hacia un "Igual Temperamento", en España no se valoró suficientemente, tanto que el propio Espinel en uno de sus libros ("Vida del escudero Marcos de Obregón") llega a reise de aquella fórmula de afinar. Un sarcasmo y una satírica que quizas provenga de que en verdad fuera Salinas quien añadió la quinta cuerda al Cuatro (inventando así la primera "guitarra"). Puesto que nunca pudo hacerlo Espinel, ya que cuando este autor contaba solo cuatro años, se publicaron libros donde mencionan piezas para "guitarra" de cinco órdenes (en 1554, cuando Fray Juan Bermudo y Miguel de Fuentellana recogen en sus tratados obras para guitarra de cinco cuerdas dobles).
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Como hemos visto en el gráfico de esta temperación enhármónica, su forma de resolverla es hallar cinco Quintas arriba y seis abajo desde una que se elija como primera. Antes habíamos comenzado por el "SI", pero en la segunda forma, la nota inicial perfecta es el "MI" . Ello porque se desea encontrar por un lado cinco tonos y por otro siete semitonos. Así comenzando por "MI" se divide perfectamente el diapasón: Desde esta nota central (MI) hacia arriba, encontraremos en cinco notas naturales que tienen valor mayor y del "MI" para abajo, seis que son con un intervalo menor (incluido el "MI" son todos semitonos). De ello, y de que esta segunda serie se obtenga hallando Quintas descendentes la temperación queda diferente, como luego veremos y al perecer mucho mas armónica. Observemos que esta serie determina o "avisa", que la Octava está acabada, cuando tras seis Quintas descendentes, vuelve a aparecer el FA, ya encontrado en la anterior (con número de nota 6ª). Del mismo modo cuando seguimos en la serie ascendente la siguiente nota que nos dá es el LA# que es la número 12 y final de toda la temperación.
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Por todo ello, para dar una equiparación a los planetas en la música de las esferas de esta escala, el "MI" sería en este caso el Sol, y el "SI" la Luna. De este modo, nos quedaría en la Escala Enharmónica, la siguiente equivalencia, para poder traducirla a Planetas:
(1ª) SOL = MI ······/·······(2ª) MARTE = LA ·······/······ (3ª) MERCURIO = RE ······/······

(4ª) JUPITER = SOL ·····/····· (5ª) VENUS = DO ·····/····· (6ª) SATURNO = FA

(7ª) LUNA = SI ·····/·····(8ª) SATURNO# =FA# ·····/·····(9ª) VENUS# = DO# ····/····

(10ª) JÚPITER# =SOL# ..../.... (11ª) MERCURIO# =RE# ····/···· (12ª) MARTE# = LA#
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De este modo, y por orden sería en el caso de la Escala Enhármónica:
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-SOL = MI
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-SATURNO = FA (y FA# en una segunda órbita)
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-JUPITER = SOL ( y SOL# "" "" "" )
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-MARTE =LA ( y LA# "" "" "" )
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-LUNA = SI
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-VENUS = DO (y DO# en su segunda órbita)
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-MERCURIO = RE (y RE# " " "" "" )
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- (Bis siguiente Octava) SOL = MI / VENUS = FA y FA# etc.

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ABAJO: EL monocordo Universal, del Tratado III de Robert de Fludd. Kepler relacionó las órbitas de los planetas en su obra Mysterium Cosmographicum con los acordes musicales, una idea compartida por Robert Fludd, cuya visión podemos ver bajo estas lineas. Donde se representan los astros, tensados por una fuerza (la que después llamaríamos gravitaroria) que "afinaba" e Creador. Dicha fórmula de templar el Cosmos fue resuelta finalmente por otro inglés (Isaac Newton) quien años después y siguiendo la misma teoría del "arpa universal" planteó la "Ley de los Graves". Cuya base en gran parte se parece a la teoría de un instrumento que se ajusta y se afina en relación a las distancias y a la fuerza que generamos en sus clavijas (que en el caso de los astros sería el equivalente al peso o masa). Siendo la teoría de Newton que la gravitación es directamente proporcional al producto de las masas, e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que las separa; un hecho no muy lejano a las fórmulas de afinación (principalmente cuando hablamos de templar instrumentos de percusión -como campanas, o martillos y celestas). 
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CITAS:
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(1) :
DESCRIPCIÓN DE LA SECCIÓN AUREA EN EUCLIDES (Elementos Euclides Lib.V; recogido entre otros por Luca Pacioli en su libro "La Divina Proporción"; Akal 1991)
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A_______________B_____________________C
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(linea con tres secciones que son):
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______________AB
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______________________________________AC
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______________________BC
Cuando la distancia de A a C, dividida entre la que hay entre B a C; es igual a la longitud de B a C,dividida por la que hay de A a B. Es decir:
AC / BC = BC / AB
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Este hecho no se da entre 1, 2, 3 como parece indicar Platón; sinó que es algo que existe en cifras proporcionales a "FI"=1,6180339887....
Es decir cuando
AC/BC = BC/AB = 1,681...= F
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(2): Angel Gómez-Morán Santafé: Creación, temperación e improvisación en SIMPOSIO SOBRE PATRIMONIO INMATERIAL; LA VOZ Y LA IMPROVISACIÓN (pags. 34 y ss) Fundación Joaquín Díaz Valladolid 2008.
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(3): Sobre este tema, consultar el capítulo IV " El humanismo musical renacentista. Justa entonación y división múltiple de la octava ", y sus epígrafes sobre Ramos Pareja y Francisco Salinas, del libro: Afinación y temperamentos históricos , J.Javier Goldáraz Gainza; Alianza música. Madrid 2004.
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(4): Sobre Simón Estevin, consultar obra citada de Goldáraz Gainza, Capítulo VI, la ciencia acústica en el siglo XVII y teóricos importantes del XVIII", Afinación y temperamento en la música occidental (el siglo XVIII), J. J. Goldáraz Gainza, Ed. Alianza Editorial, Madrid, 2004
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(5): FRAGMENTOS DEL TIMEOS YA MENCIONADOS:
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*- (31): "el Demiurgo (dios) comenzó a formar el cuerpo del universo, lo hizo de fuego y tierra. Pero no es posible que dos elementos solos se unan sin un tercero, pues es preciso que haya en medio de los dos una atadura que los una. La atadura mas perfecta es la que consigue que ella misma o lo unido se conviertan en una sola cosa" .
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*- (32): "Siempre que el término medio de tres números cualesquiera, enteros o cuadrados, haga que el primero se relacione con él mismo y con el último, y a su vez que el último se relacione con el término medio, y éste con el primero, siendo entonces el primero y último el término medio, y el último y el primero, por su parte, término medio, sucederá entonces, que necesariamente todos serán lo mismo, y siendo lo mismo entre sí, todos serán una sola cosa".
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*- (33-34): Sobre la Creación del universo escribe: "lo fabricó con forma esférica, distando exactamente lo mismo desde el medio hasta el final, y redondo, la forma mas perfecta y semejante a sí misma de todas las figuras, pensando que lo semejante es diez mil veces mas bello que lo distinto". Para seguir hablando de que nuestro planeta y los "seis" que le rodean del siguiente modo: "lo removió e hizo que se moviese por sí mismo en círculo volviendo sobre sí, le quitó los otros seis movimientos y lo hizo estable con relación a aquellos"
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*-En el fragmento (40) desea dar una relación de cuales son los planetas y de sus órbitas, pero tras apuntar algunos, desiste presentarlos todos y explicar sus elipses, por considerarlo (según escribe) un tema que extendería en demasía su estudio -la conclusión que se obtiene es que no domina la astronomia suficientemente como para aplicar en ella las proporciones de la temperación musical transportada a los "siete" cuerpos celestes- .

martes, 25 de febrero de 2014

SOBRE EL ORIGEN EGIPCIO DEL TEMPERAMENTO PITAGÓRICO: De la "Tetratkis" o la década; base matemática del Nilo (Capítulo 7 de "Hipótesis arquelógica sobre las primeras temperaciónes y escalas musicales").

BAJO ESTOS PÁRRAFOS: Bailarinas de Hathor, haciendo sonar sus flautas; de un fresco egipcio fechado en el Reino Nuevo. Imagen prodecente de laTumba de Tebamun, en Tebas; XVIII dinastía -Amenofis III, hacia 1370 aC- (agradecemos a la institución "El Valle de los Reyes" nos permita divulgar nuestra fotografía). Encabezamos nuestro artículo con esta imagen, habida cuenta que hoy vamos a tratar acerca del origen egipcio de la afinación pitagórica; pese a que muchos son los que aún creen firmemente que la música del Egipto Antiguo fue pentatónica o heptatónica. Aunque la afirmación de que la Escala egipcia era de cinco o siete notas, apenas tenga base científica demostrativa. Mientras, considerarla igual a la de Pitágoras -como personalmente mantengo-, al menos puede mostrarse en la complejidad de los instrumentos del Nilo, tanto como en hechos matemáticos (que ya hemos referido). Siendo más lógico pensar que la Escala egipcia contuvo doce notas, porque -como repetidamente he expuesto-, al afinarse un instrumento utilizando el método del Monocordo (obteniendo los sonidos por quintas); de manera natural se llega a encontrar este número de tonos. Ya que tras realizar doce veces la búsqueda de un nuevo sonido armónico, llegaremos a un punto muy cercano al inicial. Hecho este que a mi juicio es el origen de las doce notas, surgidos directamente tras buscar los temperamentos nacidos en base a multiplicar por 3/4 cada sonido.
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Por su parte y como decíamos, hay quienes aún afirman severamente que la música de hace miles de años en el Nilo, solo pudo ser heptatónica o pentatónica (de siete o cinco sonidos); quizás por considerarla muy precaria o bien ligada al mundo asiático. Pese a ello, no hay que olvidar que en el imperio de los faraones en el siglo XXVII a.C. ya se habían elevado monumentos como jamás la Humanidad conocería; lo que muestra el altísimo nivel de conocimientos matemáticos y de recursos técnicos entre los egipcios en estas épocas. Por lo demás, la Escala griega prodigada por Pitágoras es hija directa de los modos nilotas. Tanto que se tiene al filósofo que divulga el llamado "dogma" de la música y de la "creación", como un iniciado en los templos del Nilo -donde aprendió aquellos secretos guardados entre el sacerdocio-.
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Por último, para comprobar si en aquellas tierras del Faraón se afinababa con doce, con siete o con cinco notas; bastará con observar que desde el tercer milenio a.C. en Egipto ya existían arpas de veinte o treinta cuerdas, tanto como flautas de una enorme complejidad armónica. Ello, junto a juegos de otros instrumentos con una extensísima "octavación", y que demuestran complejísimas afinaciones. Por lo que sería absurdo plantear la hipótesis de que creaban cítaras con de más de treinta cuerdas, para interpretar música en escalas tan cortas (como las penta o heptatónicas). Todo lo que se muestra en los distintos conjuntos de flautas (sirinx) hallados, que con diversas alturas, ponen de manifiesto la complejidad de estas Escalas. Cuanto nos obliga a admitir la existencia de octavas de doce notas y muy parecidas a las que Pitágoras divulga entre los helenos (tras haberlas aprendido en el Nilo).
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Pese a ello, no hay que dejar al margen la hipótesis de que se interpretase música en modos pentatónicos o en los heptatónicos. Porque como ocurre en zonas de Asia -por ejemplo en Japón-, para cada melodía, momento o instrumento, se eligen unas Escalas. De tal manera podemos ver que el Shamisén (guitarra nipona), se tañe y acompaña con cánticos y música hecha con cinco notas. Mientras el Coto (arpa japonesa) se interpreta en temperamentos cromáticos y de doce tonos, que además incluyen cuartos y hasta octavos (vibrando, o doblando la cuerda). Unas fracciones que se obtienen de manera muy similar como sucede en el flamenco interpretado a la guitarra. Donde cuando el cantaor se mueve en decimales de nota y el que templa el instrumento quiere "emular" el sonido de la voz; tira de la cuerda "hacia abajo" (logrando obtener así esos cuartos y hasta octavos de tono).
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1º) La "Tetratkis" y el sistema decimal egipcio:.
Trataremos de nuevo hoy acerca de la Tetratkis, uno de los dogmas numéricos pitagóricos. Tema del que ya habíamos hablado en nuestro estudio "Creación, temperación e improvisación" (1) y sobre el que de nuevo recordaremos algunos conceptos. Habiendo de comenzar por recordar el conocido hecho de que la base matemática de Egipto estuviera relacionada con la "tetratkis", ya que los súbditos del faraón contaban de diez en diez; número al que los del Nilo debieron considerar la cifra perfecta y sagrada. Ello porque para contabilizar lo más común es hacerlo con los dedos de las manos (llegando hasta el diez); de lo que creerían era el número perfecto natural, por lo que todo su sistema fue fundamentalmente decimal (tal como nosotros posteriormente hemos heredado). Pese a ello, otras civilizaciones contenían unas bases muy distintas y otros métodos ajenos a la década, entre los que destacaba el de Mesopotamia (Babilonia). Quienes comunmente contaban de manera duodecimal o sexagesimal; seguramente porque estos pueblos cercanos al Tirgris y al Eúfrates estaban más atentos a los cálculos circulares y trigonométricos, que a los métricos y lineales.
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Puesto que las culturas viajeras y comerciantes del desierto, estaban obligadas a utilizar comumente la división de la circunferencia -para orientarse por el cielo-; necesitando un sistema multi-fraccionable. Por lo que la base 6 ó bien la 12 les era mucho más útil. Ya que la división del 10, es muy corta, y sin parangón con la que tienen las cifras duodecimales. Puesto que el 10 tan solo permite ser fraccionado por 2 y 5; mientras el 12 se puede partir por 2, 3, 4 y 6. De igual modo, los 360 grados en que dividieron la circunferencia hace ya unos cinco mil años, son fraccionables por 2, 3, 4, 5, 8, 12, 15, 18, 20, 24, 30, 40, 60, 90, 120 y 180. Mientras que si otorgásemos a estos círculos 400 -o bien el 350 grados-, su número sería mucho menos divisible; de lo que sus operaciones de cálculo habrían de ser infinitamente más complejas. Siendo así, se nos hace fácil entender por qué en Mesopotamia prevaecían bases y métodos sexagesimales; por los que el 5 y 10 de Egipto se correspondían con el 6 y el 12 babilónicos (o la cincuentena y la centena del Nilo, con el 60 ó el 120 del Tígris o el Eúfrates).
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Evidentemente, el hecho de que la base egipcia fuera decimal nada prueba sobre si sus escalas tenían doce o diez notas; más ha que pensarse que los sistemas de afinación en Mesopotamia y en el Nilo eran comunes. Por lo que bajo el hecho cierto de que al temperar (templar) un instrumento por Quintas, se llega a un total de doce tonos. La hipótesis más probable, es que tanto en Babilonia como en Egipto, sus escalas fueran desde tiempos remotísimos de doce notas. Puesto que si llegamos a realizar una Octava de cinco, siete o diez, el diapasón se nos queda semi-vacío. Es decir, que entre nota y nota existirían "vanos" inexplicables correspondientes a los que faltan. Mientras que si encontramos las doce, todas se distancian de igual manera, proporcionadas en tonos y semitonos con unos intervalos regulares y que permiten encontrarlos facilmente (al menos en el caso de los instrumentos de cuerda con mástil, donde si las notas tienen distancias desproporcionadas, se haría casi imposible hallarlas).
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ARRIBA: Tañedor de pandura ("cuatro" hitita) en un bajorrelieve procedente de Alaca-Höyuc. Ortosatos del siglo XIV a.C, con un tocador de laud, propiedad del Museo de Ankara (al que agradecemos nos permita divulgar la imágen). Esta interesante esculturita ya la hemos difundido en anteriores ocasiones porque tiene la gran particularidad de que en el mastil y a lo largo de todo el instrumento lleva trastes (un invento que hasta no hace mucho se suponía tan solo del Renacimiento europeo). Como podemos observar, si se estudia detenidamente la pandura en imagen, en ella hay numerosas marcas que fijan las notas, todas en una cantidad que lleva a pensar con el instrumento contiene dos octavas por cuerda. Algo que hemos marcado sobre el ortosatos, donde parece bien claro que hay espacio para veinticuatro notaciones. Cuanto nos hace suponer que cada cuerda de esta pandura producía doce sonidos, en dos Escalas distintas.
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De tal manera, lo que vemos esculpido hace unos tresmil quinientos años, demostraría que entre los hititas ya existió una música de doce notas (al menos en el siglo XV a.C.) -tal como hubo de existir en Egipto o entre los mesopotámios-. Ello, porque como hemos demostrado, si se templa un instrumento usando como base multiplicar su monocordo por 3/4 para hallar cada sonido; el resultado es que tras realizar doce veces esta operación, llegamos a un punto muy cercano al de comienzo. Indicando que la escala natural templada tal como la enseñaba Pitágoras (quien hubo de aprender de los egipcios y de los babilonios) es de doce notas. Puesto que 3/4 o bien 4/3 son quebrados directamente primos del número 12, habida cuenta que 3 · 4 = 12.
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ABAJO: Una de las páginas del libro sobre Gramática Jeroglífica del Egipto Clásico de Wallis Budge; en su edición española de Humánitas, editorial a la que agradecemos nos permita divulgar la imagen. En esta podemos ver cómo el sistema egipcio era plenamente decimal, contando primeramente del uno al diez y pasando luego a añadir veinte, treinta etc. Esta base "diez" es la que hemos heredado en Occidente, donde se escribieron de manera muy parecida las números de época romana, para pasar a recogerlos trás la Edad Media en cifras -propiamente- de un modo muy semejante (del 1 al 10 y tras ello, añadiendo y progresando por decenas)
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2º) La "Tetratkis" y el dogma del "diez":
Hemos visto pues que en Egipto todos los sistemas de contabilidad iban en base decimal, a excepción de los quebrados -que solían dividirse por el Utchat, conocido como "ojo de Horus"; que partía 1 elevando a 2 su fracción, hasta llegar a 1/64-. Pese a todo lo cual ha de pensarse que su escala no fue de diez, sino de doce notas, tal como se sabe era la mesopotámica. Puesto que los métodos de templar instrumentos debieron ser comunes en las antiguas civilizaciones; como los fueron los de templar el acero, crear armas; tanto como otras técnicas de uso o para fabricación de objetos cotidianos. Teniéndose como seguro que Pitágoras importó desde aquellas culturas (la del Nilo y las del Tigris y Eúfrates) el dogma musical que más tarde divulgó entre los suyos.
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Puesto que tal como decíamos en algunas de nuestras publicaciones: "Casi todos los biógrafos coinciden en que Pitágoras estudió en Egipto, considerando su estancia allí de unos diez años, en un templo de Tebas (la antigua Heliópolis)". Así lo afirma -entre otros muchos-, Diógenes Laercio en "Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres...", junto a numerosos biógrafos y estudiosos del filósofo, al que creen muy unido en su intuición y conocimientos al Nilo más antiguo (2) . Teniéndose como cierto que fue posteriormente a parar a Babilonia, tras los mencionados diez años de estancia como novicio en el templo de Heliópolis -ciudad donde se hallaba el recinto sagrado más importante dedicado al estudio y veneración del Sol-. Habida cuenta que en ese tiempo el Nilo fue invadido y saqueado, lo que quizás permite a Pitágoras "escapar" o salir de Egipto -con sus conocimientos-. Dado que tal como se dice, quienes ingresaban en la casta sacerdotal permanecían por siempre bajo el amparo de estos y sin poder eseñar sus misterios, más que a aquellos que compartían recinto sagrado y vida sacerdotal (especialmente entre los que pertenecían a un mismo templo y "casa de la vida").
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Siendo así y no pudiendo esquivar el poder del clero, ni menos salir del reino faraónico, aquellos que habían compartido los conocimientos del sacerdocio egipcio (bajo posible amenaza de aplicación de pena capital). Se cree que el sabio de Samos fue secuestrado o llevado hasta Babilonia en época de Cambises. General que invade en estos años cercanos al 525 a.C. la zona del Nilo, destruyendo sus templos y robando los tesoros, junto a los más importantes conocimientos del reino del faraón. Todo lo que se piensa llevó al jóven Pitágoras -ya convertido en un erudito clérigo de Heliópolis- hasta el reino de Mesopotamia. Donde tras entrar en contacto con los magos y astrónomos de aquel imperio, parece ser que consiguió la libertad, regresando así a su Hélade natal. Un retorno en edad madura y trás haberse formado en las más importantes filosofías religiosas de su época: La egipcia, la babilónica, e incluso las canaaneas -tierras muy cercanas a su Samos natal, donde también se sabe que permaneció unos años estudiando; durante su juventud, y antes de marchar hacia Egipto-.
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ARRIBA: De nuevo otra de las páginas del libro de la investigadora clásica Wallis Budge (JEROGLÍFICOS EGIPCIOS). En ella podemos observar claramente como el sistema de contar del Nilo hace cuatro o cinco mil años era casi igual al que hemos heredado en base decimal: Primero del uno al diez. Luego por decenas, pasando a centenas; siguiendo con los millares y las decenas y centenas de millar. Tras ello pasa al millón y a los diez millones; redactado de un modo diferente a las cifras, pero con idéntica forma de contabilizarlas (diez, cien, mil, diezmil, cienmil, un millón y diez millones). Los ordinales eran también muy parecidos y en igual base (semejantes a los romanos). 
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ABAJO: Portada del mencionado libro de Wallis Budge, publicado hace unos veinticinco años en España por Ed. Humanitas (a los que agradecemos nos hayan permitido divulgar algunas páginas del ejemplar).
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Continuando con la filosofía del sabio de Samos -tal como la hemos recogido en alguno de mis libros (3)- diremos que: Para Pitágoras y su escuela, la música procedía del número (como todo), considerando que su Escala nacía de los cuatro iniciales: 1, 2, 3 y 4. Al poder resolverse cualquier intervalo musical con ellos, determinaron que la armonía estaba regida por estas cuatro primeras cifras (I; II; III; III). Por su parte, estos pitagóricos calculaban con pequeños cantos (de aquí que a una priedrecita se llame aún un cálculo), construyendo con ellos sus teoremas. Debido a que realmente no realizaban sus problemas matemáticos en abstracto, sino que llevaban a cabo lo que yo denomino una ciencia "exacta fáctica", geométrica y práctica.Tales cuentas puestas en forma triangular, producen la siguiente figura geométrica llamada Tetratkis, cuya traducción es: "Número Cuaternario"
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   0 1
  00 2
 000 3
0000 4
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Observemos que sus cifras sumadas por filas resultan: 

1 + 2 = 3
1 + 2 + 3 = 6
1 + 2 + 3 + 4 = 10
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Esta "pirámide de cuatro líneas de cálculos" (10 piedras) comúnmente se conocía como la "Tetratkis", que se adoraba como un símbolo divino, por ser de donde surgía la música y los principios de la matemática. La suma de todas sus cifras daba como resultado el 10, número del dios. Además de ésta podemos tomar, sin modificar su orden, todos los intervalos musicales, nacidos de proporciones iguales a dividir y combinar sus cuatro líneas de 1, 2, 3 y 4 cálculos. Es decir:1/2 o bien 2/1 = Octava (o Diapasón).
2/3 o bien 3/2 = Quinta (o Diapente).
3/4 o bien 4/3 = Cuarta (o Diatessaron).
Por su parte en la "Tetratkis" se contenían los secretos de los números más sagrados del pitagorismo que fueron tal y como nos narran (entre otros Platón, Aristóteles, Porfirio, Filolao y Jámblico:
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-El 1, que significaba la "mónada" o unidad creadora, el principio solo generador del Todo. "El padre de todos los seres" según Filolao de Crotona. Geométricamente significa el punto.
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-El 2 o diada, símbolo de la diversidad, de la dualidad y lo femenino; la madre, tal como nos lo define Aristóteles . Geométricamente es la línea que une dos puntos.
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.-El 3 o tríada = monada + diada. Símbolo del hijo, la armonía, el tiempo. Unido por tres puntos. Geométricamente es el plano, la segunda dimensión, con su comienzo en el triángulo.
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-El 4 era la dualidad de la diada = 2 x 2 y 2 + 2. La ley universal inexorable, clave de la Naturaleza y la justicia. Símbolo de nuestro mundo en tres dimensiones que nace del cubo.Por lo que geométricamente es la tercera dimensión (y por ende, la cubicación).
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-El 5 era el número sagrado raíz del 10, la representación de dios. Significaba el matrimonio, muy posiblemente por ser el número de dedos. El 5, a su vez, es el origen de la expresión geométrica de las Sección Áurea, o número "FI" (1,618033...). Pues tal y como recoge Pacioli en "Sobre Divina Proporción" y demostró luego Michael Maestlin (maestro de Kepler), el número Áureo se explica y basa en la raíz cuadrada de 5 (de ello que el pentagrama o la estrella de cinco puntas fuera uno de los símblos pitagóricos más importantes). Creemos que en su significado no sólo está "FI", sino también la Quinta musical armónica. Geométricamente el quinto, es el primer poliedro irregular y significaría en matemática moderna el llamado "hipercubo" o quinta dimensión, que los pitagóricos denominarían, o intuían, como Quinta Esencia (éter o aire cósmico). Por lo demás, del matrimonio del (simbolizando la unión de las manos) nace para los pitagoricos la década (sagrado 10)

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-El 10 era la Década, el número perfecto sobre el que opera la base matemática occidental. Es la cifra de la divinidad y de ello creemos que aún diez y dios se digan de una forma muy parecida. Filolao lo define como el "grande y todopoderoso, generador de todo", este autor conocía la década con el nombre de "La fe", pues según decían los pitagóricos, por su estudio se llegaba a la fe sólidamente fundada ("Fragmentos", 18 –véase cita 14–). Como hemos dicho, el 10 era el número total de la "Tetratkis", al ser el resultado de la suma de todas sus cifras: 1 + 2 + 3 + 4 = 10
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Volviendo a la Tetratkis, diremos para terminar que ésta era de una importancia tal, que el juramento pitagórico se realizaba por ella: "prometo por aquel que ha dado a nuestro alma la Tetratkis, fuente y raíz de la Naturaleza Eterna". Siendo el maestro Pitágoras "aquel que dio a nuestro alma" la resolución de este enigma, de donde procedía –para ellos– la temperación, la armonía y la comprensión de la matemática y música, por su creación y belleza (4). De todo cuanto nace la teoría filosófica pitagórica que fue sin duda, después de la de Cristo, la que más ha influido en el pensamiento y en la vida occidental (debido a que la aristotélica quedó obsoleta tras el Renacimiento). Su fundamento fue el de crear un mundo abstraído partiendo de que todo nace del número, y que desde estas proporciones mensurables pueden comprenderse las ciencias, las artes, la filosofia y a Dios.
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.SOBRE Y BAJO ESTAS LINEAS: Portada y una de las páginas del imponente diccionario de jeroglíficos egipcios publicado por Angel Sánchez Rodríguez en Aldebarán, hace unos seis años (agradeciendo nos permitan divulgar la imagen). En la hoja que mostramos, podemos ver de nuevo el sistema decimal egipcio, en este caso expresado en adjetivos numerales.
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3º) Filolao como inciador del platonismo: .
Acerca de este pensamiento pitagórico y en referencia al significado de cada número, recogemos el Texto siguiente de Filolao, en el que veremos la esencia de aquella filosofía basada en la "cifra sagrada": "Todas las cosas, al menos todas las que son conocidas por el hombre, participan del número. Pues no es posible que algo pueda ser pensado ni conocido sin el número [...] la naturaleza del mismo consiste en dar a todo una ley [...] El primer principio es el uno que se levanta por encima de todos los contrarios, la mónada inteligible, o lo finito. El segundo lo infinito, y en fin la diada ilimitada" [...]. "Jamás el error puede deslizarse en el número, pues su naturaleza es hostil a ello, e incluso su enemiga" (5). Añadiendo Filolao (en "Fragmentos, 18") que "el uno es el padre de todos los seres".
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Realmente esta teoría es la que vamos a encontrarnos en los fragmentos del Timeo. Principalmente en los más "esotéricos" (o mistéricos) en los que Platón prácticamente "copia" el pensamiento del número y de la armonía musical dictado por Filolao y por otros discípulos del maestro de Samos; aunque en verdad haciéndolo de un modo ininteligible en muchas ocasiones. Tanto, que hay quienes han querido ver en la descripción de la Creación del Universo platoniana (a imagen y semejanza del desarrollo en la búsqueda la Escala musical), un texto iniciático de enorme profundidad. Pese a lo cual, cuando un músico conocedor del modo de afinar pitagórico -como es mi caso- analiza el Timeo, pronto percibe que quien lo escribió no llegaba comprender el todo o la esencia de la teoría matemática del templado de la Escala. Ello porque Platón "emborrona" la fórmula sin llegarnos a explicar algo tan sencillo como el modo de hallar las notas. Que se basaba en aplicar una regla de Quintas, lo que se logra simplemente multiplicando las distancias por 3/4 (o bien dividiendo entre 3 los intervalos existentes entre nota y nota, que más tarde se tienen que multiplicar por dós, para dar con el nuevo tono).
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Evidentemente mucho tendríamos que hablar sobre lo antes expuesto, pero sin desear desacreditar al genial Platón; hemos de tener en cuenta que se trataba de un ateniense noble, rico y sobrino de Solón (uno de los grandes sabios y legisladores de la Hélade). Todo lo que le posibilitaba incluso divulgar conocimientos prohibidos, tanto como para haberse atrevido a explicar en su Timeo "el dogma" del Temperamento, relacionado con la Creación del Mundo. Una filosofía secreta que de algún modo se explicaba tan solo a los iniciados y por cuya "difusión gratuita" dicen que la secta de Pitágoras perseguía -e incluso intentaba acabar con el individuó que la diera a conocer a ajenos al grupo-. De lo que los problemas que Platón sufre en su viaje al Sur de Italia (Magna Grecia), donde incluso se dice estuvo condenado a muerte; pueden entenderse relacionados con esta intención por aprender y de escribir el sistema de hallar las notas en un diapasón (encontrar la Escala sobre el instrumento).
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BAJO ESTAS LINEAS: Grabado con la Plaza de Minerva, en Roma; desde un dibujo de Boudier, tomado desde una fotografía del siglo XIX y publicado en "HISTORY OF EGYPT... By G. MASPERO". En esta plazoleta romana, sita junto al Panteón, se halla una extraña escultura (celebrando el triunfo de María sobre Minerva), en la que a lomos de un elefante se sitúa un obelisco egipcio antiguo. En ello vemos la abierta mentalidad de importar elementos arquitectónicos antiquísimos, procedentes de culturas ajenas y milenarias, para incorporarlos al arte de una época. Lo que significa en sí mismo, el espíritu del Renacimiento. Porque esta forma de conservar, incorporar y ensalzar el pasado, expresa el valor que se dió a la Historia y a las civilizaciones anteriores; como base indispensable para el desarrollo de una época.
.Cuanto de algún modo podemos ver en esta escultura que une el arte renacentista con el egipcio; lo que igualmente sucedió con las escuelas neoplatónicas de Italia, donde se inicia el rensurgir de las ideas pitagóricas (prodecentes de Egipto). Un renacimiento del saber y del pasado que en gran parte se debió a la importación de libros procedentes de la entonces "recién desaparecida" Constantinopla. Imperio Bizantino, que tras ser ocupado por los árabes, vende o regala gran parte de sus bibliotecas a Italia, donde los sabios comienzan a leer por primera vez y de primera mano (aún sin censuras) las obras de los clásicos. Pudiendo por entonces comprenderse teorías como las de Aristarco de Samos, que promulgaba el heliocentrismo y la rotación de la Tierra (lo que de seguro fue conocido por astrónomos como Copérnico, que se formó en la Italia de ese tiempo). Estudiandose a su vez las ideas del pitagorismo en las llamadas "escuelas neoplatónicas", quienes difundieron el dogma y la filosofia del de Samos; influyendo en gentes como Kepler o Galileo. Estudiosos que creyeron en las teorías de Platón de un modo tal, que en base a "una fé" en el número perfecto (generador de la Armonía Universal), pudieron desarrollar investigaciones como las de Johanes Kepler -quien partiendo desde el neoplatonismo llega a formular sus tres leyes (que posteriormente serían el punto de partida de Newton)-.   
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En lo que se refiere a la razón de qué este dogma no se divulgase directamente por el de Samos; en mi opinión todo hubo de guardarse en secreto -hasta Platón- por dos motivos principales: Primeramente y más importante, para ocultar al maestro huido -o escapado- de un templo egipcio; del cual los novicios no podían salir (y de hacerlo, jamás debían revelar los secretos filosóficos allí aprendidos). Siendo así, uno de los medios de proteger a Pitágoras para que no se conociera la fuente desde la que manaban los secretos milenarios faraónicos, debió ser impedir que estos se escribieran o se divulgasen a ajenos al grupo. Simplemente con la intención ocultar a quienes los difundían, ya que sabido era que los sacerdotes egipcios perseguían hasta la muerte a quienes trasmitían sus misterios (más aún si se trataba de extranjeros). Todo lo que se consideraba uno de los más terribles anatemas, tal como multiples historias del Nilo demuestran. Algo especialmente virulento entre los sacerdotes dedidacos al culto del Sol, como lo fue el templo de Heliópolis en el que se considera estudió Pitágoras. -véase para ello el caso de Julio César y su problema con los astrónomos de Alejandría trás el establecimiento del bisiesto-.
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Otro de los motivos que impedirían difundir el secreto o los dogmas pitagóricos debió basarse en la intención de ser ellos los únicos capaces de crear y dominar la música. Ya que si no se enseña debidamente la fórmula de los temperamentos, su hallazgo se hace más que difícil; imposibilitándose a los no iniciados en el grupo, a participar de la música. No solo impidiendo que fueran músicos, sinó sobre todo porque aquellos que no supieran afinar al modo pitagórico (que en mi opinión es el que aprende el maestro de Samos en el Nilo), tampoco podrían fabricar instrumento alguno. Ya que las cañas del sirinx, o las cuerdas de las liras; han de ir cortadas en las proporciones que sabemos y explicamos (por Quintas). Finalmente, un último motivo debió existir para que Pitágoras pretendiera por todos los medios que no se divulgara su secreto de la "musica" entre quienes no eran de su "secta"; y ello pudo ser la intención de que nadie descubriese el origen egipcio y mesopotámico de aquella filosofía.
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Todo lo que me atrevo a afirmar porque se hace evidente que la técnica de afinar y la teoría del número, parecen absolutamente ligadas a la civilización y pensamiento de Egipto. Ello porque la idea numérica cósmica cuadra con toda la arquitectura faraónica y con gran parte de su religión; en la que astronomía, belleza, proporciones y arquitectura, son un absoluto a unir y comprender. Por lo demás y en lo que se refiere a la música, en el tercer milenio a.C. existen ya arpas con decenas de cuerdas, o flautas de una complejidad armónica excepcional. Tanta era la dificultad de manejo de aquellos instrumentos de cuerda, que cuando los templos alquilaban las liras (a los músicos o a los concelebrantes de banquetes y fiestas); aquellos que las devolvían desafinadas, se enfrentaban a unas altas multas. Hechos estos recogidos en papiros y en el "anecdotario histórico" del Nilo; en el que no solo se demuestra la enorme tecnología y perfección que debían tener estos instrumentos egipcios, sino además la dificultad de hallar sus notas (todo lo que indica que la música de entonces no se limitaba a escalas heptatónicas, ni menos pentatónicas -como muchos se empeñan en afirmar, sin una demostración matemática ni arqueológica que lo ratifique-).
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Sea como fuere, el hecho cierto es que Filolao (en Fragmentos 2 y 18) expresa una teoría muy similar a la que explica Platón en el diálogo Timeo (V). Deduciéndose por cuanto he escrito anteriormente, por qué los misterios pitagóricos no se divulgaron hasta la muerte del maestro y trás la sucesión de sus discípulos. Además, aquel saber no pudo ser directamente difundido tampoco por los que pertenecieron al grupo de Crotona, habida cuenta el triste final que sufre la escuela pitagórica (en este lugar tarentino, en que los persiguen y destruyen). De lo que la Historia narra como es Filolao quien escribe directamente y por carta a Platón la teoría del número y la armonía, para que este la desarrolle finalmente en su texto del Timeo. Por cuanto Diógenes Laercio escribirá: " Hasta Filolao no fue conocido el dogma pitagórico. Este fue quien escribió aquellos tan celebrados tres libros que Platón publicó, tras se le comprase por cien minas "; L. VIII Filolao, 1:"suyos eran los tres libros cuya compra encargó por carta Platón a Dión" (..); L. VIII Filolao, 2: "Escribió un libro que (según refiere Hermipo tomándolo de ciertos escritos) es aquel que Platón, habiendo pasado a Sicilia a estar con Dionisio, compró de los parientes de Filolao por 40 minas de plata alejandrinas y de este libro copió su Timeo" (6) .
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BAJO ESTA LINEAS: Juicio de Osiris, en un dibujito mío copiado desde un papiro de la época. En la escena se describe el veredicto de los dioses, que aguardaban a la pesada del corazón del difunto. Fallecido que debía ratificar ante el tribunal sagrado, no haber alterado jamás los ponderales y las medidas sagradas -metrología que era dogma de fe, con el fin de no perjudicar el comercio, ya que quienes modificaban los metros o los pesos dañaban el mercado-. Tras ello, Anubis procederá a subir sobre la balanza el corazón del muerto en el interior del "vaso canopo", para resolver si merece la vida eterna. Observando que aquella viscera -en su recipiente- no superase el peso de una pluma; decidiendo de este modo si el alma del fallecido pasaba al Más Allá.
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En todo este proceso, llama la atención la "pluma" como ponderal, que sin lugar a dudas simboliza el Maat o la diosa de la belleza, quien esperaba junto a la balanza el veredicto de los dioses. Una deidad semejante a una Venus, representada desnuda y como una mujer preciosa, tan solo tocada con esta pluma sobre su cabeza. Un símbolo que sin lugar a dudas explica el único "pecado" que disculpaba este tribunal de Osiris, que seguramente se trataba de perder el sentido del equilibrio ante la visión de Maat (la joven bella, cuyas proporciones eran tan perfectas y preciosas, que superaba todo arte y artificio). Siendo así, aquella mujer a la que no le sobraría ni le faltaba una "pluma" de peso en el cuerpo, y cuyas proporciones serían inigualables en perfección; indicaba cómo había de ser el alma humana. Un espíritu que jamás podía tener codicia, que no permitía el engaño o que no admitía imperfecciones; de lo que el cambio o modificación de los pesos y metros implicaba no entrar en el reino de los difuntos (al engañar en el mercado o haber aplicado una muy distinta vara de medir, entre unos y otros).
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Siendo así, la perfección en el número y de la medida espiritual, material, física o psíquica; era el dogma más absoluto para lograr la vida eterna en Egipto. Todo lo que refleja a su vez la filosofía que heredó o aprendió Pitágoras en el Nilo; unos principios en los que las proporciones de belleza y armonía estaban ligados a la matemática. Tanto que teorías como la da "fi" (sección áurea) o la cuadratura del círculo, se tenían por las normas que marcaban la belleza y la perfección en el mundo.
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Estas "extrañas sospechas" que indicamos acerca de la autoría del Timeo, se incrementan cuando vemos que Platón cita a Filolao en otros diálogos que no son precisamente este -que algunos autores antiguos atribuyen al discípulo del samio-; mencionándolo en Fedón (61) y en Gorgias (493), pero nunca en el Timeos (7). Unos hechos que debieron conocerse ya en la Grecia Clásica; tanto que el mismo Aristóteles nos dirá rotundamente que Platón era uno más de los que siguen al de Samos; expresando textualmente que en "su filosofía sigue en la mayoría de las cosas la de los pitagóricos" -Metafísica I (16, 980b)-(8) . Siendo así, se entiede el "emborronamiento" de ideas que presenta el Timeo, todo lo demuestra una vez más el hecho de que su "autor" fuera un pitagórico, aunque Platón no quisiera reconocer el origen de su saber. Posiblemente intentando adueñarse de gran parte de las ideas del maestro de Samos, o quizás conociendo que muchas de ellas procedían a su vez de Egipto. Algo que pudieron comununicarle y demostrarle los habitantes de ese lugar, cuando viajó hasta el reino faraónico; o que quizás le transmite su familia -y su entorno- ya que su tio Solón vivió entre los sacerdotes del Nilo, de donde igualmente tomó gran parte de sus conocimientos.
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Pese a todo, no debemos infravalorar la misión histórica de los griegos; puesto que simplemente recoger y escribir aquellos dogmas -por entonces- era además de una enorme labor cultural, una obra tan inteligente como peligrosa y arriesgada (ya que los sacerdotes, las sectas y los poderosos, solían perseguir al que divulgaba o introducía sus ideas). Por lo que, pese a la evidente procedencia egipcia y mesopotámica de los conocimientos pitagóricos; a unos y tanto como a los otros, les debemos el valor de habernos legado parte de los misterios más importantes de la Antigüedad. Secretos que se hubieran perdido de no ser recogidos por el Mundo Heleno; una filosofía, que -como hemos visto- en en el caso de la pitagórica, sienta sus bases numéricas e ideológicas en fórmulas procedentes de la teoría egipcia del Maat. Diosa de la beldad, de la armonía y del equilibrio, como fuente de la equidad, de la dicha o de la belleza.
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Una imagen de Dios, que buscaban los egipcios en las proporciones arquitectónicas, en las armónicas de la música o en las de todo arte, como reflejo de lo más divino del interior humano (lo que se hace patente en toda la cultura del Nilo). Una civilización faraónica cuya base ideológica se asentaba en el conocimiento iniciático de determinadas "intuiciones científicas", que relacionaban lo sublime y lo bello, con la matemática, la física, la astronomía y la justicia. Hechos que quedan patentes en todo cuanto vemos, leemos o estudiamos acerca del Antiguo Egipto. Debiendo entender por entonces todo súbdito del faraón que aquellas leyes y normas que marcaban el imperio, eran el principio de la filosofía de la bondad y la belleza marcadas por sus dioses. Todo lo que heredaron los pitagóricos como principios y fórmulas de interpretación de la vida.
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BAJO ESTAS LINEAS: La escuela pitagórica de Crotona, invadida por los Sibaritas (lienzo pintado en 1887, por Michele Tedesco).
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4º) Egipto y Pitágoras en el platonismo cósmico:
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Como venimos exponiendo, la filosofía platónica es de un marcadísimo origen pitagórico, tanto como la del samio debió ser una interpretación de los dogmas de Egipto. Pero, mientras Pitágoras reconocía haberse formado en el Nilo o en Mesopotamia, extrañamente en los textos de Platón -como el Timeo, donde se explican los mismos principios- no se cita ni al de Samos, ni a ninguno de sus discípulos. Posteriormente -en otros artículos- analizaremos como Platón estudió y viajó a Tarento, donde se sabe conoció a varios de los iniciados en la secta del samio. A la vez que fue a Egipto, lugar en el que quizás pudo recoger parte de esta filosofía que ve la Creación del Universo de un modo similar al de la "temperación" -el origen de la ordenación de la música-. Dos viajes en los que Platón debió obtener los conocimientos que marcaron su filosofía, pese a que el sabio ateniense siempre ocultase los orígenes verdaderos de sus teorías. Algo que quizás se debe a intentar atribuirse como suyas esas ideas; auque más bien habríamos de pensar que en aquel tiempo, quien se atrevía a divulgar dogmas secretos y a introducir pensamientos extranjeros, podía ser perseguido y solía ser eliminado de la Sociedad (máxime si aquellas ideas eran misterios de otras civilizaciones, que castigaban severamente la revelación). 
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Hemos visto que el dogma del Tetratkis, es plenamente de carácter numérico y egipcio; algo que debió tener muy semejante sentido, en su significado de los planetas unidos a la Música. Pues tal como describe el Timeo de Platón, la Creación Cósmica se relacionaba con la "afinación" o el temple de una Escala. Una búsqueda de armonía en la que sus notas serían los planetas y el secreto de la estabilización o el giro de los astros, se veía unido a los intervalos entre los tonos, semejantes a las distancias y sínodos del Espacio -se recomienda ver cita (9), en la que se recogen los textos de los que hablamos, pertenecientes a este Diálogo platónico-.
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En próximos artículos veremos como la temperación se divide entre los pitagóricos "profundos" en dos tipos; siendo la segunda forma de "templar", la denominada "Enharmónica" (que se atribuye al Terpandro de Lesbos). Fórmula donde obtienen primero cinco notas y luego seis sonidos; partiendo desde uno inicial. Por lo que este metodo de hallar las notas, interpreta en realidad una serie de 5+1 y otra de 6+1 (con una única y primera nota, desde la que se inician ambas, desde sonido que equivaldría a nuestro "DO"). Así, en la segunda serie buscan seis notas desde la inicial; descubriendo lo que entendemos como sonidos "naturales". Por lo que la suma de esta segunda fase (6+1) unida a la primera (5+1) crea la Octava de doce tonos y semitonos.
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Actualmente se entiende la Escala de doce notas, como un grupo lineal o contínuo; compuesto por una serie cinco sonidos, unidos otros siete -lo que llamamos las naturales y los "sostenidos", aunque mejor habríamos de hablar de tonos y semitonos-. Pero como veremos en nuestro estudio, Pitágoras las concebía como dos "bloques" distintos: Uno primero de 5+1 y otro de 6+1 (comenzando ambos en una misma nota). Mas tarde y en diferentes artículos, explicaremos con detalles esta fórmula de temperación y la comprenderemos facilmente; tanto como sus dos fases que se producen al ir multiplicando o dividiendo los intervalos por 3/4. Aunque ahora tan solo nos intereresa mencionar el dato -ver cita (9)- con el fin de explicar su relación con las cosmogonías. Porque al leer el Timeo interpretamos que Platón equipara los planetas con notas en la forma 5+1; aunque no pudiendo explicar la segunda serie -que sería de 6+1., olvida seguir con el ejemplo. De tal modo, en su texto, simplemente se limita a citar al Sol, la Luna , Mercurio y a Venus; olvidándose del resto de figuras astrales y de su posible correspondencia con la armonía. Ya que tal como va exponiendo las relaciones entre unos y otros, los casos dejan de cuadrar en los principios que explica.
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Todo lo que expresa la confusión de Platón y -quizás- hasta la falta de entendimiento de la filosofía del número y su relación con la Armonía Mundi. Ya que de estar unido el Cosmos al método de temperar, bastaría con explicar todos los planetas y su relación con cada nota. Tanto, que habiendo antiguamente siete planetas, también hubo siete notas; debiendo justificarse los sostenidos (o semitonos) como una segunda órbita o segundo modo de cinco de estos astros. De tal modo en casi todas las civilizaciones antiguas a los sonidos musicales se les daba nombre de figuras estelares (Luna, Sol etc) (10), aunque en la nuestra ese sentido se perdió. No así ocurrió entre los griegos, habida cuenta que los "pneumas" eran letras pero también números; y como tal, cada cifra podía significar un astro (relacionándose con sus ciclos o sus sínodos y periodos). Aunque al llegar la nueva notación tras la reforma Gregoriana (con Guido de Arezzo y nacida de aquel famoso verso cuyas iniciales componen el "ut-re-mi-fa-sol-la-si"), ya las notaciones dejaron de tener relación con el cosmos y las matemáticas.
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BAJO ESTAS LINEAS: Famoso panel junto a la casa natal de Guido de Arezzo, en el que se recoge la nueva notación -ájena a los astros- que el monje del siglo X "creó"; en base a las primeras sílabas de un poema religioso.
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4º) El platonismo cósmico y su exposición que une los planetas a las notas musicales:
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Para comprender cómo podía ser esta equiparación de notas con los planetas en la antigüedad más más remota, hemos de explicarlo con una hipótesis propia. De tal modo, si partimos desde la Tierra (como inicial y primera = DO), los seis sonidos restantes se corresponderían con los seis planetas. Unas notas que se obtienen en la primera serie que nos da los tonos enteros -realizando siete Quintas consecutivas-. Con ello serían por orden de aparición, las siguientes:.
RECORDEMOS QUE UNA QUINTA ES LA NOTA QUE APARECE EN UN "INTERVALO" CINCO NOTAS MAS ARRIBA O CINCO MAS ABAJO, Y VAMOS A HALLARLAS PARTIENDO DE "SI" PARA PODER ENCONTRAR LAS SIETE NOTAS NATURALES (DO,RE,MI,FA,SOL,LA,SI) QUE APARECEN EN ESTE ORDEN:
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QUINTAS: "SI" , "MI" , "LA" , "RE", "SOL" , "DO" , "FA.

1 2 3 4 5 1 2 3 4 5 1 2 3 4 5 1 2 3 4

SI - DO - DO# - RE -RE# - MI - FA - FA# - SOL - SOL# - LA - LA# - SI -DO -DO# - RE - RE# - MI -FA -

- 1ª---------------------------------2ª-------------------------------------3ª--------------------------------4ª -------------

FA# - SOL - SOL# - LA -LA# -SI - DO - DO# - RE -RE# -MI - FA

5 1 2 3 4 5 1 2 3 4 5 1

--------5ª-----------------------------------6ª-----------------------------------7ª
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Muy Importante es saber que en esta parte y para encontrar todas las notas naturales en una serie de quintas, hemos de comenzar desde aquellas la dos primeras que solo son un semitono, es decir: El "SI" y luego el "MI", Puesto que si intentamos encontrarlas de cinco en cinco, desde otras cuyo valor es un tono (como DO,RE,FA,SOL o LA) variaría el resultado de Quintas, surgiendo los sontenidos (o los no naturales -el DO# , el RE# , el FA# , el SOL# o el LA# mezcladas con las notas "blancas del piano"). Algo que es fácil ver en las Quintas de DO (que van marcadas con el Nº 2) y son DO - FA - LA# - RE# - SOL# - DO# etc.
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.A PARTIR DE ESTAS SIETE PRIMERAS, APARECERÍAN LAS RESTANTES NOTAS (LAS SOSTENIDAS O NEGRAS DEL PIANO) QUE POR QUINTAS SERÍAN TRAS EL FA EN QUE HABÍAMOS QUEDADO:.
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QUINTAS: LA# , RE# , SOL# , DO# , FA# (para volver al SI) COMO MUESTRA EJEMPLO:

1······2········3········4········5······1······2·····3······4·······5······1·····2·····3····4········5·······1········2·····3······4·····5······1······2······3·····4·····5·····1········2·····3········4·····5······1

FA - FA# - SOL - SOL# - LA - LA# - SI - DO - DO# - RE -RE# -MI -FA -FA# - SOL - SOL# -LA -LA# - SI - DO - DO# -RE -RE# -MI -FA -FA# - SOL-SOL# - LA-LA# - SI

7ª------------------------------------------8ª------------------------------------9ª-----------------------------------10ª-----------------------------------11ª------------------------------12ª------------------------------------1ª
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ESTA ES LA SERIE DE DOCE ELEMENTOS TOMADOS DE CINCO EN CINCO, QUE DENOMINAMOS NOTAS. MAS ADELANTE ENTENDEREMOS POR QUÉ HAY UN TOTAL DE DOCE Y POR QUÉ SIETE FUERON DISTINTAS A LAS OTRAS CINCO.
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.En los ejemplos explicados, el orden es lo que importa y para nada el nombre que demos a la nota; puesto que hoy hemos querido denominarlas desde "do, re mi fa sol la si"; pero mejor hubiera sido llamarlas: 1ª,2ª,3ª,4ª,5ª,6ª y 7ª ; o bien, "alfa, beta, gamma" etc (como hacían los griegos). Es más si las hubiéramos nominado por orden de aparición, con un número sería mucho mas sencillo para su comprensión matemática. Pues las doce notas son en este caso, simplemente una serie de doce elementos tomados de cinco en cinco, cuya longitud o valor luego vamos a explicar claramente. Pero con la exposición anterior ha quedado bien claro que hay dos grupos des sonidos en la afinación pitagórica: Uno de 7 notas naturales, de las cuales las dos primeras han de ser las que no tengan sostenidos (para poderlas encontrar en orden); y tras ellas, otra serie de Quintas donde aparecerán las sostenidas. En base a ello, vamos a intentar encontrar su valor o equiparación como representación de los siete planetas:
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Como primera hipótesis más sencilla, podríamos aventurarnos a decir que el valor entre los griegos que seguían la teoría pitagórica (o entre las culturas que establecen una semana de siete días que se corresponde con los siete plenetas). Es que estas notas se corresponderían con el SOL (domingo), LUNA (lunes) , MARTE (martes), MERCURIO (miércoles), JÚPITER (jueves), VENUS (viernes) y SATURNO (sábado): Pudiendo ser la forma mas fácil de verlo directamente tal y como surgen por orden de Quintas y como abajo indico:
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(1ª SOL = SI) ------- (2ª LUNA = MI) ------- (3ª MARTE = LA) ------- (4ª MERCURIO = RE) ------- (5ª JUPITER = SOL) ------- (6ª VENUS = DO) ------ (7ª SATURNO = FA)
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Pero nos hablan Pitágoras y los pitagóricos -al igual que Platón-, de que hay un planeta (una nota) central, sobre la que gira toda la temperación y toda la Creacíon; sonido que ha de ser equiparado con la Tierra. De ello hemos de interpretar que la primera nota habría de ser la representación de la Tierra y por lo tanto el valor anterior cambiaría habriendo de prescindir del último planeta (Saturno). Asimismo, Pitágoras y otros muchos nos describen que la distancia entre la Tierra al Sol era de Una Quinta. Por todo ello, quizás la aproximación mas logica a lo que los egipcios (y los pitagóricos) pensaban fuera:
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(1ª TIERRA = SI) ------- (2ª SOL = MI) -------- (3ª LUNA = LA) -------- (4ª MARTE = RE) ------- (5ª MERCURIO = SOL) ------- (6ª JUPITER = DO) -------- (7ª VENUS = FA)
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Esta última correspondencia entre notas y planetas pudiera ser bastante cercana a la visión de los antiguos, y ello explicaría, no solo el hecho de que entre el Sol y la Tierra existiera una Quinta de proporción "armónica" -en la distancia-, sinó que además en toda la serie haya dos "Planetas" (o notas) que solo tuvieran un valor natural y nunca sotenido. La Tierra y El Sol, que como el "SI" y el "MI", carecen de "copia" o de sostenido (nota paralela). Por lo demás y en cuanto al significado de que estos dos cuerpos celestes que carecían de su valor en sostenido; creemos que simbolizaba aquellos que no tenían dos órbitas. Puesto que en una hipótesis de un Universo con la Tierra en su centro (inmóvil), había varios planetas que se consideraba tenían dos órbitas (unas de adelanto y otras de retroceso, con el fin de poder cuadrar sus movimientos en el Cosmos (puesto que el nuestro carecía de traslación).
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De tal modo y si partimos de una Tierra fija, alrededor de la que gira todo el fimamento celeste, habrá un segundo punto central, que es el Sol; cuyo "movimiento" también marca el calendario y los cambios de sínodos en el cielo; aunque los ciclos de los planetas y el del astro "semicentral" se observan muy alterados. Tanto, que cada seis meses nos veremos en la obligación de creer que cambian sus órbitas y que giran de forma inversa, pues la Tierra, por translación se encuentra en un punto opuesto en el recorrido que hace a lo largo del Sitema Solar.
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Por lo que si deseamos resolver esta mecánica celeste con nuestro planeta inmóvil, habremos e pensar que hay dos ciclos en cada uno de los planetas principales (Tierra y Sol). Ello quizás es lo que pudieron intentar entender como notas que no tenían semitonos, al igual que había cuerpos celestes con un ciclo y otros con dos. De lo que la Tierra solo tendría un sonido u órbita por estar fija, siendo este el eje o punto desde donde comenzaría todo (el "SI"). Algo similar correspondería al Sol, semi fijo, con un "MI" sin doble tono. Tras ello, se sucederían el resto de los planetas (LA,RE,SOL,DO FA), que tenían un "tono" natural y otro sotenido (DO#,RE#,FA#,SOL#,LA#); que creemos que pudo entenderse como las "dos órbitas" de cada uno de ellos, en distintos equinoccios o solsticios. Todo cuanto iremos explicando y ampliando en nuestros siguientes artículos:
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BAJO ESTAS LINEAS: Mapa de Ptolomeo (desde un códice medieval) en el que observamos la Tierra en su centro. Alrededor giran los planetas, que corresponderían a las seis notas que se obtienen por quintas, partiendo desde un sonido inicial. Cinco de las cuales contienen una copia (o un semitono), todo lo que creemos se interpretaba como la réplica de los sínodos; unas dobles órbitas que se precisaban para comprender la aparición o retraso de los astros, en un Universo con una Tierra inmóvil.
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CITAS:.
(1): Angel Gómez-Morán Sanfafé: Creación, temperación e improvisación en SIMPOSIO SOBRE PATRIMONIO INMATERIAL; LA VOZ Y LA IMPROVISACIÓN (pags. 34 y ss) Fundación Joaquín Díaz Valladolid 2008. .
(2): Diógenes Laercio (obra cit.Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres ,Lib.VIII, 2 ; Traducción de José Ortiz Sanz, Ed. Iberia, Barcelona, 1962. 2) –L. VIII Pitágoras, 9
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"Creación, temperación e improvisación" : Vide cita (1).
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(3): Ideas ya expuestas en mi obra citada en (1) Creación, temperación e improvisación en SIMPOSIO SOBRE PATRIMONIO INMATERIAL; LA VOZ Y LA IMPROVISACIÓN (pags. 34 y ss) Fundación Joaquín Díaz Valladolid 2008.
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(4): Juramento pitagórico recogido por Porfirio en Vida de Pitágoras (20), Vida de Pitágoras, argonáuticas, órficas, himnos órficos; Porfirio, Madrid, Ed. Gredos 1987 (traducción y notas de M. Periago Lorente):
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Lo prometo "sí, por aquel que legó a nuestros espíritus el Tetratkis / verso XLVII, Fuente de la Naturaleza Eterna"/ verso XLVIII, Versos de Oro, números 47 y 48 "de" Pitágoras.
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(5): Filolao, Fragmentos 2 y 18. Similar teoría se cita en el diálogo Timeo de Platón, 5
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(6): Diógenes Laercio (obra cit.Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres , L. VIII,4, Diógenes Laercio; Traducción de José Ortiz Sanz, Ed. Iberia, Barcelona, 1962. 2) –L. VIII Pitágoras, 9:
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(7): Para su consulta, recomendamos la siguiente edición de: Diálogos obras completas de Platón , 9 volúmenes Ed. Gredos, Madrid, 2003 (vol II: Gorgias, Menexelo, Eutidermo, Menon, Crátilo) traducción de J. Calonge y otros, vol. III: Fedón, Banquete, Fedro. Traducción y notas de Carlos García Gual y otros.
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(8): Para su consulta, recomendamos la siguiente edición de: Metafísica, Aristóteles. Ed. Gredos (2.ª ed), Madrid, 1997. Traducción: Consuelo Gonzalo García y Valentín García Yebre.
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(9): A continuación presentamos los fragmentos del Timaios de los que hablamos (la traducción que manejamos, es la presentada por Pérez Martel - en edición de Alianza Ed. Madrid 2004- y es de I.Burnet ,Oxford 1903; en ella el autor habla "del dios creador", pero al ser un "Dios" en concepto platónico no griego, preferimos sustituir este nombre por el de Demiurgo):
- (31): "el Demiurgo (dios) comenzó a formar el cuerpo del universo, lo hizo de fuego y tierra. Pero no es posible que dos elementos solos se unan sin un tercero, pues es preciso que haya en medio de los dos una atadura que los una. La atadura mas perfecta es la que consigue que ella misma o lo unido se conviertan en una sola cosa" .
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- (32): "Siempre que el término medio de tres números cualesquiera, enteros o cuadrados, haga que el primero se relacione con él mismo y con el último, y a su vez que el último se relacione con el término medio, y éste con el primero, siendo entonces el primero y último el término medio, y el último y el primero, por su parte, término medio, sucederá entonces, que necesariamente todos serán lo mismo, y siendo lo mismo entre sí, todos serán una sola cosa".
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- (33-34): Sobre la Creación del universo escribe: "lo fabricó con forma esférica, distando exactamente lo mismo desde el medio hasta el final, y redondo, la forma mas perfecta y semejante a sí misma de todas las figuras, pensando que lo semejante es diez mil veces mas bello que lo distinto". Para seguir hablando de que nuestro planeta y los "seis" que le rodean del siguiente modo: "lo removió e hizo que se moviese por sí mismo en círculo volviendo sobre sí, le quitó los otros seis movimientos y lo hizo estable con relación a aquellos"
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-En el fragmento (40) desea dar una relación de cuales son los planetas y de sus órbitas, pero tras apuntar algunos, desiste presentarlos todos y explicar sus elipses, por considerarlo (según escribe) un tema que extendería en demasía su estudio -la conclusión que se obtiene es que no domina la astronomia suficientemente como para aplicar en ella las proporciones de la temperación musical transportada a los "siete" cuerpos celestes- . 

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(10): No confundamos el nombre de nuestra nota SOL con el del astro, ya que la denominación de los sonidos tiene en Europa otro origen. Pese a ello, es muy posible que Guido de Arezzo (que puso denominación a las notas) llegase a aprovechar alguna de las sílabas de su poema, para marcarlas con fonemas cercanos a los de los planetas: (La -Luna-; Sol -Sol-; Mi -Mercurio- etc).